Una nube de humo es vista desde la isla surcoreana Yeonpyeong, donde se escuchó la explosión de artillerías, que al final se determinó que era parte de un entrenamiento militar rutinario de Corea del Norte. LA PRENSA/AP/LEE JIN-MAN

Tensión en las Coreas

A dos días de las maniobras militares de Estados Unidos y Corea del Sur, la tensión continuaba ayer en la frontera del Mar Amarillo (Mar Occidental), alimentada por las continuas amenazas de Corea del Norte.

SEÚL/EFE

A dos días de las maniobras militares de Estados Unidos y Corea del Sur, la tensión continuaba ayer en la frontera del Mar Amarillo (Mar Occidental), alimentada por las continuas amenazas de Corea del Norte.

Mientras Seúl elegía sustituto para su dimisionario ministro de Defensa, el régimen comunista norcoreano redobló su beligerancia verbal contra esos ejercicios militares e hizo que esta jornada de su artillería se escuchara en la isla surcoreana de Yeonpyeong, donde el martes 23 cuatro personas murieron en un ataque de Pyongyang.

En esa isla fronteriza se escuchó ayer el sonido de explosiones desde el cercano territorio de Corea del Norte, algo que en un primer momento causó alarma pero que finalmente se determinó procedente de un entrenamiento militar rutinario de las fuerzas norcoreanas.

Un portavoz militar surcoreano informó de que ningún obús cayó sobre la isla o en el Mar Amarillo, donde este domingo Corea del Sur y EE.UU. tienen previsto iniciar cuatro días de maniobras militares.

El general Walter Sharp, comandante de los 28,500 efectivos estadounidenses estacionados en Corea del Sur, visitó ayer la isla objeto de un ataque que consideró una “clara violación del armisticio”, con el que en 1953 se puso fin a la Guerra de Corea.

Los ejercicios militares van a efectuarse entre el domingo y el miércoles en una zona donde cualquier chispa puede provocar un estallido de consecuencias imprevisibles y entre constantes amenazas por parte del régimen comunista norcoreano. Ayer, Pyongyang aseguró que está preparado para “aniquilar” Corea del Sur, si su soberanía es violada durante esos ejercicios.

El último ataque de Corea del Norte sobre Yeonpyeong ha vuelto a disparar la tensión en una península coreana que sigue técnicamente en guerra después de que el conflicto de 1950-1953 terminara con un armisticio en lugar de un tratado de paz. Corea del Norte no reconoce la frontera en el Mar Amarillo marcada al final de la guerra de Corea por el comando de la ONU liderado por Estados Unidos, ya que considera que fue trazada unilateralmente demasiado cerca de sus costas.

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