RÍO DE JANEIRO/EFE
“La probabilidad de un baño de sangre es concreta, en caso de que haya resistencia por parte de los narcotraficantes. Río de Paz quiere evitar, entre otras cosas, escenas de padres y madres cargando en brazos el cuerpo ensangrentado de su hijo muerto“, dice la nota.
A juicio de este movimiento civil, la invasión de la favela Vila Cruzeiro, realizada por policías con el apoyo de tanques de la Armada, puede tener un “efecto emocional y disuasorio” que podría contribuir a que se rindan los narcotraficantes que huyeron a la favela vecina.
Río de Paz consideró que esa operación fue un “éxito” puesto que se evitaron víctimas mortales, según los balances de la Policía, puesto que los criminales prefirieron huir a enfrentarse frontalmente a los tanques.
El presidente de la ONG, Antonio Costa, aplaudió que “nunca tantas personas anhelaron” derrotar al crimen organizado, pero advirtió que también “nunca tantos” quisieron esa victoria “a cualquier precio“, lo que calificó como “una gran amenaza a la democracia”.
El secretario de Seguridad de Río de Janeiro, José Mariano Beltrame, dijo que el refuerzo militar (con la entrada del Ejército desde ayer) permitirá que los policías puedan actuar directamente en las operaciones, pero se abstuvo de revelar si será lanzada en breve una ofensiva contra el Complejo del Alemán como la del jueves en Vila Cruzeiro.
En la mayoría de los ataques que se han registrado en los últimos días, los pistoleros bloquearon importantes vías de Río de Janeiro, asaltaron a los conductores de los vehículos y, tras ordenar que los pasajeros abandonaran los automotores, les prendieron fuego en medio de la calle.
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El cerco a los narcotraficantes que vienen generando pánico en Río de Janeiro fue reforzado ayer con el desplazamiento de 800 soldados del Ejército brasileño que cuentan con experiencia en el combate a la delincuencia en áreas urbanas, debido a que participaron en ese tipo de operaciones en Haití.
Los militares, que en su mayoría integraron las Fuerzas de Paz de la ONU que combatieron a las bandas criminales que actuaban en Puerto Príncipe (Haití), se posicionaron ayer en las áreas de acceso a las favelas de Río de Janeiro en que están escondidos centenas de los pistoleros responsables por los ataques que desde el pasado sábado han dejado 96 vehículos incendiados.
“Recibimos la misión de ofrecer seguridad en el perímetro de las favelas de Vila Cruzeiro y el Complejo del Alemán y ya desplazamos las tropas hacia esos locales”, informó en una rueda de prensa el general Adriano Pereria Júnior, el oficial que coordinará el apoyo de los militares a las operaciones de la Policía, y aclaró que los militares no participarán directamente en los operativos.
Vila Cruzeiro, que era considerada la favela más peligrosa de Río debido al número de pistoleros que la usaban como santuario, fue ocupada ayer por la Policía en una exitosa operación que contó con el apoyo de seis tanquetas blindadas de la Marina de Guerra, y en la que al menos 200 pistoleros protagonizaron una fuga masiva y desesperada hacia el Complejo del Alemán, un conjunto de barriadas pobres también controlado por el Comando Vermelho (Comando Rojo), la mayor organización criminal de la ciudad y a la que se le atribuyen los ataques de los últimos días.
Tras el éxito del operativo, el gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, decidió pedir más apoyo de las Fuerzas Armadas y fue rápidamente atendido por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Además de los 800 miembros de un Batallón de Paracaidistas del Ejército, el Ministerio de Defensa autorizó el uso en los operativos de diez tanquetas blindadas y de tres helicópteros de la Fuerza Aérea, así como de equipos de comunicaciones y otros materiales.
“Nuestro único objetivo es apoyar las operaciones de la Policía. La función del Ejército será la de ofrecer protección en el perímetro (de las favelas), es decir la de cercar“, afirmó el ministro de Defensa, Nelson Jobim.
El ministro agregó que los militares estarán subordinados a la Secretaría de Seguridad Pública de Río, que comandará las operaciones de 21,000 policías contra los narcotraficantes.
“Se trata de un día histórico. Las fuerzas armadas y las civiles estamos hermanadas en este desafío. No tengo duda de que el apoyo militar será de enorme importancia para que podamos reconquistar territorios (favelas controladas por criminales)”, dijo Cabral.
Aunque ayer la situación de orden público en Río de Janeiro era más tranquila tras los fuertes combates de los dos últimos días, el número de muertos se elevó a 35, según el más reciente reporte oficial de la Policía Militar. El boletín indicó que además se registran 197 personas detenidas, 96 vehículos incendiados y tres agentes heridos, y un número todavía no contabilizado plenamente de civiles hospitalizados. Versiones de prensa indican que el número de muertos ya llega a 43.
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