NUEVA YORK/AP
Cuando quiso justificar el aumento de equipos en los play offs, el comisionado del beisbol de Grandes Ligas, Bud Selig, barajó los números en mención.
“¿Son ocho de 30 suficientes? ¿Es lo justo? En lo que a mí respecta, ésa es la interrogante”, replicó Selig sobre el debate de elevar a 10 el número de clubes en postemporada.
Pero el beisbol de las Mayores está jugando con fuego por un motivo: Fatiga. La temporada de beisbol, de principio a fin, abarca desde fines de marzo hasta principios de noviembre, es decir nueve de los 12 meses del año. La NFL, en la que se juega una vez a la semana, cubre cinco entre septiembre y enero, con el Super Bowl en febrero. ¿Tanto béisbol no es demasiado?
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El número 10, según razonó, es “más justo que ocho”. A lo que los detractores de la idea —una que está súper cocinada en las oficinas de Grandes Ligas— se mofaron diciendo que 12, 16, 20 o hasta los 30 también son números justificados.
Expandir los playoffs es el objetivo de Selig, aún por encima del reclamo de ampliar el uso del vídeo para poner fin a las polémicas por errores de los umpires.
Sin duda, los últimos índices de teleaudiencia de postemporada en EE. UU. tienen que ver con los planes debido al enojo que provocó el pasado octubre cuando partidos de campaña regular de la NFL eclipsaron a duelos de playoffs, inclusive de los propios Yanquis de Nueva York, en las mediciones.
Selig quiere generar más suspenso en las pujas por los play offs y para ello quiere involucrar a más equipos.
Su modelo son otras ligas profesionales, como la NBA, en la que 16 equipos avanzan a su postemporada.
“Se trata de los playoffs. Eso es lo que le gusta a los fanáticos“, comentó el gerente de los Diamondbacks de Arizona, Kevin Towers.
Pero hay un riesgo severo de meter la pata en este sentido, por más que Selig le recuerde a todos que tuvo la razón cuando en 1995 debutaron los wild cards y se duplicó la cifra de equipos en la postemporada.
Tome note de lo que fue la recta final de la campaña de 2010 entre los Rays y Yanquis en el Este de la Liga Americana, en la que ambos tenían el boleto virtualmente asegurado, ya fuese con el banderín de división o el wild card. Lo que menos hubo en las dos últimas semanas fue dramatismo cuando Joe Girardi empezó a regular los innings de los pítcheres de Nueva York con la mira puesta en octubre.
La única puja emocionante —y que se definió en el último día— fue la de los Gigantes y Padres por el cetro del Oeste de la Nacional.
Se puede concebir que con otro wild card la emoción no sería la misma. El equipo que hubiese quedado segundo en la división iba a ir a los playoffs de cualquier forma.
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