El repentino interés del Fondo Monetario Internacional (FMI) de solicitarle al Gobierno de Nicaragua, en el marco de la extensión de un año del programa económico aprobado recientemente, “datos mensuales sobre los depósitos bancarios asociados con los flujos” procedentes de Venezuela, no es pura casualidad.
Resulta que en un último informe técnico elaborado por el FMI sobre Nicaragua, se dejó al descubierto que los fondos venezolanos que están entrando al país vienen bajo la modalidad de pagos plasmados en el Acuerdo Energético de PetroCaribe, suscrito el 11 de enero de 2007 por el presidente Daniel Ortega con su homólogo venezolano, Hugo Chávez, y que posteriormente fue ratificado por la Asamblea Nacional.
Según información contenida en el documento técnico de ese organismo financiero internacional, el FMI advierte a Nicaragua sobre las implicaciones que tendría en la deuda externa del país, el incremento de la deuda externa privada que está contrayendo la Caja Rural Nacional (Caruna).
En el marco del Acuerdo PetroCaribe, se establece que Nicaragua pagaría la mitad de la factura petrolera con ese país en un plazo de 90 días después del arribo de los embarques de petróleo y sus derivados, mientras que la otra mitad de dicha factura asumiría la forma de un crédito concesional, a pagarse en un plazo de 25 años con 2 de gracia y un interés del dos por ciento anual.
Paralelamente a ese acuerdo se creó un componente no reembolsable, pero que sólo se contemplaba en el Acuerdo Energético del Alba entre Venezuela y Nicaragua, pero no existe en el Acuerdo Energético en el marco de PetroCaribe.
Esos fondos no reembolsables (los del Alba) iban a ser canalizados a través de Caruna, una entidad financiera ligada a la familia presidencial, y otra parte de esos mismos fondos sería depositada en el Sistema Financiero Nacional.
Sin embargo, en el último informe sobre la cooperación de Venezuela al primer semestre de este año divulgado por el Banco Central de Nicaragua (BCN), se reveló que a diferencia de los tres años anteriores, en el desglose de la cooperación venezolana en 2010 no existe el indicador de donaciones, con lo cual desaparece el Acuerdo Energético del Alba (donde estaban los fondos no reembolsables).
En el documento del FMI, facilitado por el economista Adolfo Acevedo, se señala que los fondos venezolanos que “adoptan la forma de préstamos concesionales a la cooperativa financiera doméstica Caruna, la cual distribuye alrededor de la mitad de estos fondos como donaciones, mientras invierte la otra mitad buscando ganancias (…), implicaría un aumento de los pasivos o compromisos externos contingentes del sector público”.
Acevedo explicó que el FMI al utilizar el término “compromisos externos contingentes” significa que, de no poder cumplir Caruna con sus obligaciones, el Estado de Nicaragua deberá asumir esa deuda. “Las autoridades aún están estudiando las consecuencias de esta modalidad para sus estadísticas oficiales, pero la conclusión preliminar del personal (del FMI) es que implica un aumento de la deuda externa privada a finales de 2009 de alrededor del 5 por ciento del PIB”, señala el documento elaborado por el FMI.
Paralelo a esa advertencia, el FMI solicita al Gobierno que a partir de marzo de 2011 el informe de Cooperación “de las autoridades (nicaragüenses) incluirá información sobre el uso, por sector económico, de los flujos de cooperación relacionados con Venezuela. Además, a partir de octubre de 2010, las autoridades proporcionarán al staff del FMI datos (mensuales) sobre los depósitos bancarios asociados con estos flujos”.
En total, entre 2007 y 2010 Venezuela habría “cooperado” con 1,440 millones de dólares, de los cuales sólo 436 millones estarían plasmados explícitamente como donación.
La diputada del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Mónica Baltodano, dijo que no le sorprendería que en el futuro resulte una deuda con Venezuela porque “es una plata que proviene de los fondos que los mismos venezolanos aportan con sus impuestos o la venta de su petróleo”.
“Nicaragua cuando aprobó en primer instancia la cooperación venezolana a principio del 2007, reconoció una relación bilateral entre estos dos Estados, de manera que aunque el Gobierno insista en que no hay deuda, a la larga la vamos a tener que reivindicar como deuda”.
Baltodano culpó a la oposición si en un futuro resulta que el país está endeudado con Venezuela y al FMI por “apañar” al Gobierno en su decisión de manejar de manera discrecional fondos externos, en este caso de Venezuela.
Pero los diputados Freddy Torres y Francisco Aguirre Sacasa se defendieron insistiendo que en no habrá deuda con Venezuela porque la Asamblea Nacional no ha aprobado ningún préstamo con ese país. Celebraron que el FMI esté interesado en pedirle cuentas detalladas al Gobierno sobre el manejo de la cooperación de Venezuela.
El diputado sandinista Wálmaro Gutiérrez insistió en que al no haberse cumplido los procedimientos de la Ley de Endeudamiento Público de Nicaragua, entonces no hay deuda con Venezuela.
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