El mexicano Ricardo “Finito” López es considerado el mejor peso mínimo de todos los tiempos en el boxeo mundial.
López se retiró invicto del boxeo, con un récord impresionante de 51 triunfos, un empate, sin derrotas en 16 años de carrera profesional.
- La empresa promotora Prodesa organizará esta mañana una conferencia de prensa para presentar a todos los púgiles que actuarán en la cartelera de este jueves en el Centro de Eventos del Casino Pharaohs, en Managua.
En el combate estelar, Juan Palacios enfrentará al colombiano Luis Carlos León. En total, siete nicaragüenses enfrentarán a extranjeros, destacando Carlos “Chocorroncito” Buitrago, Santos Benavides y Carlos Rueda.
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El empate con Rosendo Álvarez, en marzo de 1998, fue la única pelea que no pudo ganar. Pero se marchó con un récord inmaculado, como campeón mínimo del CMB y minimosca de la FIB.
Es un seguro miembro del Salón de la Fama, y aunque su vida cambió desde que decidió enrumbarse en un deporte como el boxeo, López no está de acuerdo con que su hijo Alonso haya tomado la decisión de incursionar en el pugilismo rentado, en el que ya tiene un récord de 8-0, con 3 nocauts.
“No estoy de acuerdo con que mi hijo pelee”, dijo López de forma tajante. “Tiene 25 años de edad, es un universitario y dejó todo a un lado para meterse en una profesión tan dura como el boxeo”.
“Mi hijo empezó tarde, pero tengo que respetar su decisión. Es más difícil para un hijo seguir la carrera de un padre, porque si no supera lo que hiciste como padre, van a decir que es un pendejo”, dijo López.
“Siempre lo van a estar comparando contigo, sin importar la profesión que tenga: un médico, un contador, un boxeador o un periodista”, reiteró López.
A pesar que se encuentra en Nicaragua, invitado a la 89 Convención de la AMB, López aseguró que no cree estar preparado para ver a su hijo en el ring este jueves, cuando enfrente al nicaragüense Arnoldo Solano en uno de los combates preliminares de la velada que será organizados en el Centro de Eventos del Casino Pharaohs, en la penúltima jornada de la Convención.
“Quisiera que mi hijo fuera mejor que yo, pero eso depende de Dios y el trabajo que desarrolle”, finalizó López.
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