Costa Rica saca ventaja

Mientras el Gobierno de Nicaragua sigue cediendo espacios en las instancias internacionales al mantener la decisión de sustraerse de las actividades de la Organización de Estados Americanos (OEA), vinculadas al conflicto provocado por el dragado del río San Juan, Costa Rica abrió un nuevo frente de batalla, al trasladar el conflicto a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya y fortaleció los existentes, como la resolución en la OEA.

Por Lucydalia Baca, Josué Bravo y Agencias

Mientras el Gobierno de Nicaragua sigue cediendo espacios en las instancias internacionales al mantener la decisión de sustraerse de las actividades de la Organización de Estados Americanos (OEA), vinculadas al conflicto provocado por el dragado del río San Juan, Costa Rica abrió un nuevo frente de batalla, al trasladar el conflicto a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya y fortaleció los existentes, como la resolución en la OEA.

El presidente Daniel Ortega anunció el pasado 13 de noviembre que no acataría la resolución de la OEA y trasladaría el conflicto a La Haya. Pero Costa Rica le salió al paso ayer al interponer en esa Corte una denuncia contra Nicaragua por supuestos daños ambientales a un humedal ubicado en la zona fronteriza y por violar la soberanía costarricense.

Según el canciller costarricense René Castro, “ante la reiterada actitud del Gobierno de Nicaragua de no acatar las resoluciones de la OEA y de desconocer su competencia en este caso” y “ante el grave daño que ocasionan día a día las acciones de militares y civiles de ese país al abrir un canal en nuestro territorio y destruir sistemas ecológicamente frágiles”, se vieron obligados de trasladar la disputa a La Haya.

Aunque en un principio el panorama mostraba a Nicaragua con todo a su favor, el escenario podría cambiar, ya que en su demanda Costa Rica solicitó medidas cautelares.

La demanda tiene como objetivo el establecimiento de medidas cautelares, que suspendan los trabajos que incluyen, supuestamente la construcción de un canal en suelo costarricense, para frenar el daño ambiental y recuperar territorio invadido.

INCER DESESTIMA DEMANDA

El asesor presidencial para Asuntos Ambientales y Científicos, Jaime Incer Barquero, desestimó la demanda. “Resulta ridículo aducir problemas de impacto ambiental cuando los principales productores de estos cambios y estas alteraciones ambientales son ellos (costarricenses) a través de las acciones que hacen en su territorio”, enfatizó Incer.

Ayer Costa Rica también se anotó otro punto a su favor al lograr que se acogiera su petición de convocar a la reunión de cancilleres, máxima instancia de la OEA que se realizará el próximo 7 de diciembre. Nuevamente el consenso que caracteriza al organismo no fue alcanzado. La decisión se tomó con 22 votos a favor, 7 abstenciones y uno sólo en contra, el de Venezuela, que ante la ausencia de Nicaragua asumió el papel de su interlocutor.

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En otro frente de batalla Costa Rica podría solicitar orden de captura internacional contra Edén Pastora.

El fiscal general Jorge Chavarría dijo que luego de girar detención contra Pastora,  en suelo nacional, el siguiente procedimiento sería solicitar a la Interpol orden de captura internacional, lo cual puede ocurrir en los próximos días pero no lo confirmó. Hay una investigación abierta contra Pastora en la Fiscalía de Pococí.

La directora de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, así como el Fiscal General de la República, Julio Centeno Gómez, dijeron no haber recibido hasta ahora ninguna solicitud de captura en contra de Edén Pastora, que haya sido enviada por las autoridades policiales costarricenses.

“No nos ha venido ningún tipo de solicitud, ni a través de la OIJ (Organización de Investigaciones Judiciales) ni a través de Interpol (Policía Internacional)”, manifestó la jefa policial.

Al ser consultada Granera que si acatarían la orden en caso que llegara la solicitud de parte del vecino del sur, ésta respondió: “Bueno, nosotros no hablamos de hipótesis, actuamos de acuerdo a cada momento”.

Centeno Gómez por su parte, indicó que “como principio fundamental y de carácter patriótico, cualquier orden de captura contra el legendario comandante Cero, Edén Pastora, (…) por las razones esas que entornan el diferendo entre Nicaragua y Costa Rica tendrían que ser inmediatamente rechazadas”.

Centeno Gómez manifestó que esta decisión es tomando en cuenta no sólo “la calidad histórica” de Pastora, sino porque en este caso “se está jugando con la soberanía nacional”, tras señalar: “Nosotros más bien trataremos siempre de resguardar la integridad del señor Pastora, del comandante Pastora, porque él está cumpliendo una función ejecutiva de Gobierno para limpiar un río que nos pertenece y que hemos olvidado desde hace muchos años en Nicaragua”.

Centeno afirmó que conoce muy bien la zona, pues procede de esa región y ha estado en el sitio donde Pastora impulsa los trabajos que más que dragado es limpieza del río. Y refirió que lo que Pastora está haciendo “es limpiando el camino histórico que Nicaragua tiene en la cuenca del río San Juan hasta el mar, hasta la bahía de San Juan del Norte”, que hace unos 50 años con un amigo suyo, oriundo de la zona, navegó en un remolcador con unas lanchas planas entrando por el canal hasta la Bahía de San Juan del Norte.

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Al inicio de la sesión, el embajador de Venezuela, Roy Chaderton, intentó evitar que la sesión, cuyo fin era discutir la petición, se realizara. “Hay un país que no está participando en esta sesión y algunos de inmediato con alguna sabiduría o perspicacia discutible podrían alegar que ese país por su propia decisión no está presente”, alegó, pero su moción fue rechazada por 23 de los 30 países presentes.

Durante el encuentro, de casi tres horas en las que la mayor parte del tiempo la discusión giró en torno a los mecanismos de votación, hubo un rechazo generalizado a los señalamientos que hizo el presidente Ortega contra varios países, a los que acusó de permitir que el narcotráfico dirija su política exterior y al asegurar que al aprobar la resolución, que se niega a acatar, se conspiró contra Nicaragua.

Por su parte el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, al señalar en alusión a Nicaragua, que en dicha resolución una de las partes consiguió más que la otra, recordó que la instancia no tiene mecanismos para obligar a cumplir las resoluciones y pidió un “poquito de buena voluntad”.

El comandante Edén Pastora, responsable de los trabajos de limpieza y dragado del río San Juan, descalificó las declaraciones de políticos de diversos sectores que acusan al presidente Ortega de alargar el conflicto con la intención de conseguir beneficios a su favor.

El comandante de la revolución Henry Ruiz calificó la decisión de Ortega de sustraerse de la OEA y trasladar el conflicto a La Haya como una “estratagema magistral, perfectamente planificada” con la intención de que incida en la consolidación de su reelección. El señalamiento fue apoyado por políticos de otras tendencias. Incluso el académico y analista salvadoreño Roberto Cañas, fue más allá al asegurar que también la mandataria costarricense Laura Chinchilla, al igual que Ortega aprovechan la situación con “intereses ocultos”.

Pero Pastora aseguró que los señalamientos surgen de malos hijos que tiene el país, que buscan sacar provecho y protagonismo de la situación.

En tanto, la comandante Dora María Téllez, disidente del Frente Sandinista de Liberación Nacional, mantiene que el conflicto ha sido sobredimensionado por ambos gobiernos para obtener réditos políticos.

Téllez dice estar segura que el Ejército de Nicaragua está en territorio nicaragüense y que cinco soldados dentro de un pantano no constituye una invasión. Asimismo, consideró que no existe posibilidad alguna de un conflicto bélico y que sólo se trata de “una guerra de ladridos” entre los gobiernos de los dos países.

“En realidad creo que hay un sobredimensionamiento entre las diferencias de Nicaragua y Costa Rica, y creo que ese sobredimensionamiento ha sido desde el Gobierno de Nicaragua y desde el Gobierno de Costa Rica”, declaró la ex guerrillera sandinista a una emisora local.

“Francamente cinco soldados en un pantano no es una invasión, pero tampoco es un gesto amigable ni es una manera correcta de resolver los problemas. Por eso yo he estado planteando aquí en Nicaragua la necesidad de que el presidente Ortega y la presidenta Chinchilla se sienten a dialogar, pero yo francamente siento de que en ambos gobiernos hay un intento de prolongar artificialmente y darle un mayor nivel de conflictividad al tema, porque esto está sirviendo para pulir las imágenes políticas tanto del gobierno de doña Laura Chinchilla como del presidente Ortega”, añadió.

Para Téllez, los dos gobiernos deben tener la capacidad para resolver diferencias técnicas o de otra índole sobre la mesa de negociación, “en la que el ruido, la alharaca y la politiquería en torno a este problema cesen, porque hay gente que quiere hacer candidaturas sobre este tema, otros que quieren posicionarse en las políticas locales y otros que saben que estimular el patrioterismo, es la manera más ventajosa de llamar la atención”.

El Presidente de El Salvador, Mauricio Funes, cuyas declaraciones de hace dos días, al insistir en que Nicaragua debía retirar sus tropas de la zona en tensión, provocaron una nota de protesta de parte del Gobierno nicaragüense, expresó ayer su interés de servir de mediador en el conflicto, pero considera que de momento el tono de la disputa ha subido demasiado y prefiere esperar un clima más propicio para hacerlo. También expresó respeto por la posición asumida por Nicaragua.

“Lo menos que puedo hacer es respetar esa decisión del Gobierno nicaragüense”, respondió Funes al ser consultado sobre la “enérgica protesta” de Nicaragua, que calificó sus declaraciones como “injuriosas”.

Explicó que para crear un ambiente favorable lo mejor era reducir el clima de tensión que se ha dado en la zona fronteriza con la presencia de tropas nicaragüenses y efectivos policiales costarricenses. “Ése es el espíritu de la declaración y eso es lo que yo he dicho; de tal manera que no estoy injuriando a nadie ni tampoco estoy partidizando la posición del Gobierno de El Salvador”, enfatizó Funes.

Por su parte el analista Cañas, señaló que la disputa dejó al descubierto la debilidad de las instituciones centroamericanas, que han seguido el conflicto como meros espectadores.

“Frente al conflicto nicaragüense-costarricense lo que vemos es una Centroamérica indiferente que vive a espaldas del problema. Sorprende el silencio de la institucionalidad regional y de los intelectuales”, indicó.

En tanto, la analista costarricense Josette Altmann Borbón, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en San José, considera que existe “una débil institucionalidad democrática en la región”, tanto a nivel de los países como en las organizaciones regionales. Señal de ello es que ningún órgano del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) ha jugado un papel en esta crisis.

Fue hasta ayer que el secretario general del SICA, Juan Daniel Alemán, a través de un comunicado expresó su “profunda preocupación” por el diferendo y abogó por una salida pacífica, ya que considera que la situación “no contribuye a fortalecer el desarrollo armónico del proceso de la integración centroamericana”.

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