Las primeras obras de construcción del proyecto hidroeléctrico Tumarín estarán iniciando probablemente hasta el próximo año, ya que el mismo en estos momentos entró en una fase de retraso que obligó a cambiar el cronograma de trabajo de su ejecución, según confirmaron a LA PRENSA directivos de la empresa brasileña Centrales Hidroeléctricas de Centroamérica (CHC).
Se esperaba que las primeras obras de construcción iniciaran a finales de este año. Incluso se había anunciado la llegada del Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien junto a su homólogo nicaragüense Daniel Ortega pondrían la primera piedra de lo que será la represa del proyecto, que se construirá sobre el río Grande de Matagalpa, en el poblado de Apawás, municipio de La Cruz del Río Grande.
LAS NEGOCIACIONES
Al parecer, el proceso de negociaciones con los dueños de propiedades, que fueron indemnizados por la empresa brasileña CHC, se extendió más de lo previsto y es hasta la fecha que se ha llegado a un acuerdo con las familias que serán reubicadas de la zona dónde estará ubicado el embalse que alimentará la planta hidroeléctrica.
El total de indemnizados suman unos 120 finqueros y a unas 60 familias campesinas de la comunidad de Apawás, que están ubicadas en siete mil 900 manzanas de tierras de esa localidad, que serán afectadas por la construcción e inundación de la represa de Tumarín, según una información publicada en La Gaceta del 30 de abril pasado.
Así lo dio a conocer ayer la oficina de desarrollo limpio y cambio climático del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena).
Este proceso es parte del procedimiento que debe seguir la empresa Blue Power para obtener el aval del Gobierno de Nicaragua y así poder reclamar los certificados de carbono, que certifican que el proyecto no realiza emisiones de gases contaminantes como dióxido de carbono.
José Ley Lau, directivo de la empresa eólica Blue Power, explicó a LA PRENSA, vía telefónica, que la sometida a consulta del proyecto es parte de los requisitos que se tiene obligatoriamente que cumplir y que son exigencias que hace el Banco Mundial como órgano rector de proyectos de generación renovable, según el protocolo de Kioto, sobre cambio climático.
Este protocolo es un acuerdo internacional firmado por varios países, que tiene por objetivo reducir las emisiones de seis gases que causan el calentamiento global, como el dióxido de carbono (CO2), gas metano (CH4) y óxido nitroso (N2O).
Además de tres gases industriales fluorados como los Hidrofluorocarbonos (HFC), Perfluorocarbonos (PFC) y Hexafluoruro de azufre (SF6), en un porcentaje aproximado de al menos un 5 por ciento, dentro del periodo que va desde el año 2008 al 2012, en comparación a las emisiones al año 1990.
Ley Lau dijo que éste es un primer paso para ser validado y certificado a nivel internacional.
Es parte de los requisitos que debemos cumplir para poder optar a los certificados de bonos de carbono, que en futuro la empresa se los venderá a cualquier otra empresa de cualquier país emisor de gases de efecto invernadero. Negociaciones que significan un ingreso pequeño para Blue Power, aspecto que tenemos contemplado en nuestro plan de expansión de negocios, afirmó.
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Directivos de CHC, que fueron consultados recientemente por LA PRENSA, confirmaron que las obras físicas del proyecto no arrancan en diciembre como estaba previsto y que será hasta el año 2011 que estarían comenzando a construir.
NO HAY FECHA DEFINIDA
Marcelo Conde, presidente de la empresa CHC, dijo que aún no tienen definido una fecha concreta para arrancar con las obras del proyecto, pero estiman que en los próximos tres meses ya estarían arrancando con parte de las obras físicas.
Conde dijo que en lo referido a las negociaciones con los dueños de propiedades, este proceso recién culminó y que ya se llegó a un entendimiento “bastante positivo”, proceso que al final fue el que retrasó las obras de construcción “unos meses”.
“Estamos cerquita de empezar. Es un proyecto de gran magnitud con una serie de detalles financieros formales que se deben cumplir, pero ya se está próximo a arrancar en cualquier momento. Fecha concreta difícil decirte, pero creemos que en los próximos meses del otro año arrancamos”, señaló.
“Lo referido a indemnizaciones, ya está todo negociado. No hay problemas y ya se firmó acuerdos con los dueños de unas 300 fincas; llegamos a entendimiento bastante positivo. Nos hemos retrasado algunos meses pero todo es muy favorable para las familias, quienes están tranquilos con su indemnización que es justa y muy buena”, añadió.
Conde no quiso revelar de cuánto es el monto que invirtió la empresa en concepto de indemnizaciones y se limitó a decir que este monto era de “algunos buenos millones de dólares”. “Eso es lo que le puedo decir ahorita. Este dinero será inyectado a la economía del país de alguna manera”, precisó.
Conde afirmó que aún se está en la fase de arreglo en lo referido a los términos financieros con instancias de la banca internacional que financia el proyecto Tumarín, dónde se revisan contratos con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (Bandes) y se hacen cierres financieros con los otros socios brasileños, en este caso Queiroz Galvâo y la compañía constructora Electrobras de Brasil.
“El proyecto va caminando en su primera etapa. Se están negociando los contratos por compra venta con la distribuidora de energía en Nicaragua Gas Natural, los que son favorables. Cada megavatio producido tendrá un costo de 115 dólares. Estamos haciendo un esfuerzo grande, trabajando al tope para avanzar rápido y pronto”, dijo.
La hidroeléctrica Tumarín tendrá una capacidad de generación de hasta 250 megavatios y se destinarán más de 800 millones de dólares en inversiones. Dentro de las obras de infraestructura se contemplan además de la represa, la construcción de una carretera de 50 kilómetros en La Cruz del Río Grande, la reforestación de la zona con más de un millón de árboles, en su mayoría, especies nativas de la zona.
LOS BENEFICIOS QUE TRAE TUMARÍN
La construcción del nuevo poblado de Apawás, donde serán ubicadas unas dos mil personas, la generación de seis mil empleos y el desarrollo económico de la zona, para impulsar actividades como la ganadería, agricultura e industria y el transporte, son parte de los beneficios que trae Tumarín.
Para el sector construcción Tumarín representa uno de los principales proyectos para reactivar el empleo y la inversión privada.
Ese sector, después de cerrar el año pasado con una caída del 22 por ciento con relación al 2008, esperaba terminar este año sin decrecimiento y en 2011 iniciar su recuperación, pero parte de esa mejoría está esperanzada en Tumarín.
LAS ESPERANZAS PARA SECTOR CONSTRUCCIÓN
Mario Zelaya, presidente de la Cámara Nicaragüense de la Construcción (CNC), dijo recientemente que el inicio de importantes proyectos como Tumarín, Guacalito de la Isla, Hotel Express y Blue Power, más la continuación de los proyectos de viviendas sociales, permitirá que el próximo año este sector levante cabeza.
Según estimó Zelaya, el proyecto hidroeléctrico Tumarín podría aportar unos 50 millones de dólares el próximo año.
Zelaya manifestó ayer, vía telefónica, que la CNC tenía conocimientos que Tumarín iniciaría, en lo que resta del año, con la construcción de entre 30 y 40 kilómetros de vías de acceso, para entrar en lleno en 2011.
Otro sector que depende estrechamente del inicio de Tumarín es el de inversión, el cual decreció durante el primer semestre del presente año a causa del adormecimiento del sector energético.
Javier Chamorro, director ejecutivo de la agencia de promoción de inversiones ProNicaragua, expresó recientemente que la caída en el sector energético sería recuperada durante el segundo semestre del año en curso, con el inicio de las obras de Tumarín, proyecto que calificó “el más importante que hemos tenido en materia de energía” y que podría dejar en materia de crecimiento de inversiones unos 500 millones de dólares al país.
Colaboración de Gisella Canales.
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