La empresa privada nicaragüense conmemoró ayer los 30 años del asesinato del líder empresarial Jorge Salazar Argüello, quien fue asesinado por denunciar las confiscaciones de propiedades al sector privado que lideró el actual presidente Daniel Ortega durante su primer período de Gobierno en los ochenta.
Salazar murió el 17 de noviembre de 1980 en El Crucero, en un enfrentamiento armado con la Seguridad del Estado. Él fue acusado de encabezar un complot contrarrevolucionario.
Ayer, en una mañana fría y con el cielo nublado, empresarios llevaron una ofrenda florar al sitio donde murió Salazar, donde se levantó un monumento en su nombre y en honor al también empresario Arges Sequeira, quien fue asesinado en 1992 por esa misma causa.
Al igual que Sequeira, al momento de su muerte Salazar fungía como presidente de la Unión de Productores Agropecuario de Nicaragua (Upanic) y vicepresidente del Cosep.
RESPETO A LIBRE EMPRESA
Entre lágrimas, el empresario Ramiro Gurdián abogó para que en Nicaragua no se vuelva a afectar la libre empresa y las libertades públicas y evitar así el derramamiento de sangre por disputas internas.
Gurdián llamó a los distintos sectores políticos y económicos a recurrir al diálogo para solucionar los conflictos interno.
“La muerte Jorge (Salazar) en aquellos días fue para acobardarnos. Yo recibí la presidencia de Upanic en la vela de Jorge, 12 años después cuando entregué la presidencia de Upanic a Arges Sequeira también lo asesinaron”, recordó.
El actual presidente de Upanic, Manuel Álvarez, también abogó para que en Nicaragua se respete la libre empresa.
El presidente del Cosep, José Adán Aguerri, dijo que desde la empresa privada mantendrán su lucha para que en Nicaragua se garantice la libre empresa, la libre economía, “pero sobre todas las cosas la defensa de las libertades”, incluyendo la de prensa.
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