BANGKOK/AFP
Tailandia extraditó ayer al presunto traficante de armas ruso Viktor Bout, el llamado “Mercader de la Muerte”, que fue embarcado en un avión norteamericano rumbo a Estados Unidos, provocando una enérgica reacción de Rusia.
La decisión del gobierno tailandés, sometido a la presión contradictoria de Estados Unidos y Rusia, puso fin a una saga diplomática y judicial que duró dos años y medio. “Esta historia es un ejemplo de injusticia extrema”, declaró el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, en Kenia.
Estados Unidos, por su parte, confió en que las relaciones con Rusia no se vean afectadas por esta extradición. Los rusos y estadounidenses coinciden “en una serie de cuestiones y estamos de acuerdo en no estar de acuerdo en ocasiones. Hay momentos de tensión que surgen periódicamente, y trabajamos para manejarlos”, dijo el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, en Washington.
Bout, ex piloto de las fuerzas armadas soviéticas, había sido detenido en Bangkok en marzo de 2008 después de reunirse con agentes norteamericanos que se hacían pasar por responsables de la guerrilla colombiana de las FARC.
En Estados Unidos, Bout puede ser condenado a cadena perpetua debido a que está acusado de haber utilizado una flota de aviones de carga para transportar armas a África, Sudamérica y Medio Oriente.
El gobierno tailandés, sometido a la presión de Estados Unidos, aliado histórico que pedía la extradición de Bout, y Rusia, socio comercial y estratégico que quería recuperarlo, optó finalmente por satisfacer al gobierno estadounidense.
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