Las exportaciones del frijol nacional han perdido mercados importantes como consecuencia de las medidas no arancelarias impuestas por el Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor) desde hace un mes.
El Magfor cambió los requisitos para exportar frijol ante el desabastecimiento en los mercados nacionales y el incremento de los precios al consumidor, ante las pérdidas en la cosecha de Primera.
La Comisión de Cadena de Frijol, integrada por productores, procesadores y exportadores, a través de un comunicado pidió “la suspensión inmediata de las medidas” adoptadas por la Dirección de Protección y Sanidad Agropecuaria (DGSA), del Magfor.
Henry Avilés, presidente de la Comisión, afirmó a LA PRENSA que el retraso al que someten en la DGSA para extender las autorizaciones para sacar el grano ha causado graves daños económicos a los exportadores y comercializadores, pues han perdido “importantes nichos de mercados”.
Los contenedores con el producto pasan hasta 20 días varados en las bodegas y en las fronteras a la espera que se extienda la autorización para poder salir del país.
La preocupación de los exportadores es que los compradores de frijoles a los cuales les incumplen la entrega pactada están buscando proveedores en China y Estados Unidos para reemplazar a Nicaragua.
“Cuando uno falla a un compromiso de un contrato, pierde al cliente porque se nos considera un proveedor irresponsable, con ello el país se afecta”, afirmó.
Avilés dijo que están trabajando en determinar el total de exportadores y los contratos que se han perdido para presentarlo como sustento del reclamo ante el Magfor y el Ministerio de Comercio.
BLOQUEO DISFRAZADO
Desde octubre el Magfor orientó a la DGSA los nuevos requisitos, que son considerados “un bloqueo” para las empresas, al tratarse de medidas no arancelarias, puesto que no se aplicaban antes de que el país sufriera un desabastecimiento del frijol.
Entre los nuevos requisitos que exigen a las empresas comercializadores está tener que presentar fotocopias de importación del producto y de cada embarque que va fuera del país.
Las empresas son inspeccionadas por funcionarios de la DGSA, y a muestras del grano se le realizan pruebas de laboratorio para la detección de los hongos aflatoxina y ocratoxina.
Éstos son tipos de hongos que suelen desarrollarse durante la cosecha del frijol, el almacenamiento o el procesamiento de los alimentos. Una situación que Avilés asegura no existe en el país, por lo cual señalan de “arriesgado” que el Magfor avale la investigación por una enfermedad que no está presente.
Los costos por los exámenes de laboratorio superan los 400 dólares que debe cubrir la empresa.
Los permisos de exportar se extienden hasta que DGSA recibe una constancia sobre los resultados de los análisis de laboratorio de parte de la Organización Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA).
Avilés acusa al Magfor “de ponernos en riesgo ante el resto de países” porque al someter al producto a estos exámenes de oficio, “hace suponer que el frijol nacional puede estar expuesto a la plaga. Daña la calidad y credibilidad del producto”, reclamó.
EXIGEN SUSPENDER BLOQUEO
La Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN) está gestionando ante el Magfor para que suspenda las medidas no arancelarias.
Sonia Somarriba, delegada en APEN en el tema, dijo que es urgente se eliminen las restricciones para garantizar de nuevo la fluidez del comercio del frijol.
Dijo que no puede obviarse la afectación directa al impulso productivo y exportador desarrollado en el sector y que podría afectar gravemente los mercados internacionales que Nicaragua ha suplido históricamente. Somarriba dijo que esperan respuestas a las cartas enviadas al ministro Agropecuario, Ariel Bucardo, para que ante la evidencia del problema revierta la medida.
De acuerdo con el oficial Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex), hasta la fecha las ventas a los mercados externos del frijol nicaragüense representan 60.24 millones de dólares.
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