LONDRES/EFE
La líder de la oposición de Birmania, Aung San Suu Kyi, defendió una “revolución no violenta” en su país y se mostró dispuesta a dialogar con los miembros de la Junta Militar para trabajar en una transición hacia la democracia.
“No quiero ver la caída de los militares. Quiero ver a los militares evolucionar hacia niveles dignos de profesionalidad y verdadero patriotismo”, manifestó Suu Kyi a la BBC.
En una entrevista en la sede de su partido, la Liga Nacional para la Democracia, la Premio Nobel de la Paz se mostró convencida de que la democracia llegará a su país, pero rechazó hablar de plazos.
Sobre un eventual diálogo con la Junta Militar, señaló que “tenemos que resolver las diferencias en torno a una mesa, hablar entre nosotros, averiguar por qué no estamos de acuerdo e intentar eliminar las cosas que no nos permiten estar de acuerdo”.
La dirigente prefirió emplear el término “revolución no violenta” al de revolución de terciopelo para definir el cambio político que promueven ella y su partido. “Lo de revolución de terciopelo suena un poco raro en el contexto del régimen militar”, dijo.
Sobre sus pensamientos en el momento de la liberación, recordó que “pensaba en cómo me iba a hacer oír por encima del ruido que había, porque soy una persona muy práctica”, y sobre sus sentimientos afirmó haberse sentido “emocionada y agradecida”.
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