El canciller costarricense, René Castro, confirmó anoche en conferencia de prensa el envío de una nota de protesta al canciller de Nicaragua, Samuel Santos, en la que señalan como “inadmisibles” las últimas declaraciones del presidente nicaragüense, Daniel Ortega.
La nota considera “sin asidero legal” y califica como “nueva amenaza del presidente Daniel Ortega, esta vez contra el costarricense río Colorado”, el anuncio de que Nicaragua trasladará el conflicto provocado por el dragado del río San Juan a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya y solicitará también el derecho de navegar por las aguas del costarricense río Colorado, bajo las mismas condiciones en que los ticos lo hacen en el San Juan .
“Es necesario recordar al Gobierno de Nicaragua que el presidente Cleveland, actuando como árbitro a consecuencia de una pregunta de Nicaragua, enfática y expresamente señaló en su laudo de 1888 que el río Colorado era un río enteramente costarricense”.
“Por consiguiente Costa Rica rechaza desde ahora de forma enfática esa pretensión nicaragüense”, dice la protesta enviada por Costa Rica.
Castro anunció que darán tiempo a la OEA de regresar a la zona de conflicto para tratar de hacer cumplir lo establecido en la resolución emitida el viernes. Sostuvo que de momento mantendrán la vía diplomática dentro de los canales establecidos en la OEA y aún confían en que la resolución se cumpla antes del 27 de noviembre, para que pueda realizarse la reunión bilateral programada para esa fecha.
De no ocurrir, dijo, tomarán otras medidas adicionales, siempre dentro de la OEA.
El Gobierno de Costa Rica también “rechazó de manera firme y categórica” los señalamientos que hizo Ortega contra “Costa Rica, Colombia, Panamá, Guatemala y México”, a quienes señaló de permitir que el narcotráfico dirija su política exterior, y de orquestar una conspiración contra Nicaragua, al pedir el retiro de sus tropas de la zona en conflicto con Costa Rica con el objetivo de beneficiar el libre actuar del narcotráfico internacional en la zona.
Reacciones similares de rechazo contra las acusaciones de Ortega y amenazas de promover “acciones diplomáticas” contra Nicaragua emitieron otros de los países mencionados por el mandatario.
- La embajada nicaragüense en Costa Rica funcionará normalmente hoy, a pesar del ataque que sufrió el viernes por la noche, mientras se desarrollaba la sesión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA). Desde un vehículo sin placas personas no identificadas lanzaron una bomba molotov hacia sus instalaciones. El artefacto no causó daños porque cayó en la acera de la vivienda.
Pero la sede diplomática no solo ha sido objeto del lanzamiento de la bomba, sino de amenazas de protesta, mensajes masivos de contenido xenófobo y vociferaciones desde vehículos que pasan por el edificio.
En declaraciones a la prensa local, el embajador nicaragüense Harold Rivas dijo que el Ministerio de Seguridad Pública reforzará con cinco oficiales la vigilancia en las instalaciones, dado que normalmente durante el día el edificio solo era resguardado por un policía.
También se colocarán conos plásticos de seguridad alrededor de la sede diplomática, ubicada en el barrio La California de San José.
Durante esta temporada, por la cercanía de las fiestas de fin de año, alrededor de un mil usuarios visitan especialmente el consulado, que funciona en el mismo edificio, para realizar sus tramites.
Además se incrementará la seguridad en la residencia del embajador Rivas, ubicada en Cariari de Heredia, y en el Consulado de Nicaragua en Liberia.
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El Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica, a través de un comunicado emitido ayer por la tarde, calificó los señalamientos de Ortega como temerarios y provocados por su interés de “justificar su irrespeto a la mayoritaria voluntad de paz y de entendimiento acordada el viernes por la OEA”.

VICEPRESIDENTE DE GUATEMALA “SORPRENDIDO”
En tanto, a través de la vía telefónica el Vicepresidente de Guatemala, Rafael Espada, no ocultó su sorpresa ante las acusaciones de Ortega y aseguró inicialmente en carácter personal: “Me sorprende mucho que (el presidente Ortega) acuse al Gobierno de ser un Gobierno del narcotráfico. Nosotros no tenemos ninguna política para proteger el narcotráfico”, dijo.
Al filo de las ocho de la noche, tras concluir una reunión con el gabinete en pleno y el presidente de su país, Álvaro Colom, Espada aseguró que no se referirían oficialmente a las declaraciones de Ortega.
“Queremos platicar con ellos (Nicaragua y Costa Rica) para encontrar un punto de diálogo, no nos vamos a centrar en analizar la carta, es obvio lo que el señor presidente dijo, él tiene sus razones, no vamos a criticar. El asunto no es ese. El asunto es que encontremos un punto de coordinación y amistad entre los pueblos. Nos unen muchos problemas, de nutrición, salud y el problema del narcotráfico que está afectando a todos en Mesoamérica”, dijo Espada.
MÉXICO EMITE NOTAS DE PROTESTA
Por su parte el Ministerio de Relaciones Exteriores de México respondió inmediatamente a través de un comunicado y advirtió que exploran, “junto a varios países de la región, alternativas diplomáticas”, pero no ofreció mayores detalles.
México, además, respaldó plenamente la petición de Costa Rica de que Nicaragua saque sus tropas del territorio en disputa, que en realidad es Harbour Head de Nicaragua, según los tratados internacionales.
“El Gobierno de México expresa su preocupación por el hecho de que un país envíe elementos de sus fuerzas armadas a un territorio que otro país reclama como suyo y que, por lo tanto, está en disputa. Esto es particularmente grave, tratándose de un país que, en su acreditada vocación pacifista y tradición democrática, ha decidido no tener ejército o fuerza armada de ningún tipo”, dice el comunicado, que también indica que México envió notas diplomáticas de protesta a las autoridades nicaragüenses.
México recordó que en el texto acordado en la OEA se recomendó a Nicaragua y Costa Rica que refuercen los mecanismos de cooperación entre ambos para “prevenir, controlar, enfrentar el tráfico de drogas, el crimen organizado y el tráfico de armas en la zona fronteriza”, una posición que los mexicanos ven congruente con la decisión estatal de su país de combatir al narcotráfico.
A pesar de múltiples intentos fue imposible contactar al embajador de Colombia Antonio González, para obtener una reacción sobre el tema. El Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano tampoco se pronunció ayer sobre las acusaciones del mandatario nicaragüense. Lo mismo ocurrió con el Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá.
HAY ELEMENTOS PARA SUSTENTAR PETICIÓN
Para el especialista en derecho internacional Manuel Madriz existen suficientes elementos para sustentar la “novedosa petición” de Nicaragua, basada principalmente en los argumentos de que el caudal del costarricense río Colorado es alimentado en un 90 por ciento por aguas nicaragüenses e invocando los principios de reciprocidad y de paso. Considera que este punto hará “reflexionar” a ambos países.
Madriz, que desde el inicio del conflicto mantuvo que la OEA no era el foro adecuado para resolverlo, celebra que Nicaragua haya decidido trasladar la disputa a La Haya, porque ahí, aunque el juicio tome mucho tiempo, la solución será definitiva, y mientras transcurra los trabajos de limpieza y dragado deben continuar.
En cuanto a la petición de Nicaragua para navegar por el Colorado, advierte que se deberá esperar una resolución de La Haya. A menos que Costa Rica, en el marco de convenciones internacionales y viendo las dificultades de navegación que tiene Nicaragua en el San Juan, y como un gesto de reciprocidad, decida permitir el beneficio sin esperar una resolución de la CIJ.
RECHAZAR RESOLUCIÓN DE LA OEA NO EXPONE A SANCIONES
Por su parte el ex embajador de Nicaragua en la OEA, José Luis Velásquez, explicó que Nicaragua al tener bases para impugnar la resolución, que fue aprobada con una votación ilegal, no corre ningún riesgo de que se le apliquen sanciones.
Sin embargo, advierte que alargar la resolución del conflicto, al llevarlo a La Haya, es un arma de doble filo, ya que puede prestarse a manipulaciones políticas tales como potenciar el desprestigio de la OEA con el objetivo de sustituir a la organización, o que otras naciones que mantienen disputas aprovechen para elevar el nivel de tensión del problema.
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