Aung San Suu Kyi redescubrirá su país. Tendrá que acostumbrarse a ver teléfonos móviles, a jóvenes birmanas con minifaldas, los edificios, todo un paisaje que, según algunos, le resultará extraño. Tampoco ha visto a sus dos hijos que viven en Gran Bretaña desde hace casi diez años.

Satisfacción tras liberación de Nobel de la Paz

La liberación de la opositora birmana Aung San Suu Kyi, Nobel de la Paz 1991, que pasó cautiva los últimos 21 años, provocó alivio en la comunidad internacional, que espera que este sea un primer paso hacia un cambio en Birmania y la liberación de otros prisioneros políticos.

CABLES COMBINADOS

La liberación de la opositora birmana Aung San Suu Kyi, Nobel de la Paz 1991, que pasó cautiva los últimos 21 años, provocó alivio en la comunidad internacional, que espera que este sea un primer paso hacia un cambio en Birmania y la liberación de otros prisioneros políticos.

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El comité del Nobel de la Paz invitó ayer a Aung San Suu Kyi a visitar Oslo, adonde no pudo acudir en 1991 para recibir el galardón que le fue concedido ese año, según la agencia noruega NTB.

El presidente del comité Nobel de la Paz, Thorbjoern Jagland, deseó que la militante birmana pueda desplazarse a Oslo lo antes posible para pronunciar el tradicional discurso de los premiados y que Aung San Suu Kyi no pudo dar en 1991.

Aung San Suu Kyi se encontraba entonces privada de libertad y su premio fue entregado a sus dos hijos.

Jagland solicitó a la junta birmana que autorice a Aung San Suu Kyi, liberada ayer por las autoridades de su país tras siete años de arresto domiciliario, abandonar el país y garantizarle el regreso, según la agencia.

“Supongo que no querrá abandonar Birmania sin esa garantía”, dijo Jagland.

El presidente aseguró también que la liberación de la opositora birmana era un mensaje de aliento a todos los prisioneros políticos, incluido el Premio Nobel de la Paz de 2010, el disidente chino Liu Xiaobo.

Por su lado, el jefe de la diplomacia noruega, Jonas Gahr Stoere, se felicitó por la liberación y reclamó que Aung San Suu Kyi pueda “disfrutar de todas las libertades a las que tiene derecho, incluidas las de viajar donde quiera y hablar con quien desee”.

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Desde Yokohama (Japón), donde participa en el foro económico Asia-Pacífico (APEC), el presidente estadounidense Barack Obama, premio Nobel de la Paz 2009, se congratuló de una liberación “esperada desde hace largo tiempo” y rindió homenaje al “combate valiente” de Aung San Suu Kyi. “Ya es tiempo de que el régimen birmano libere a todos los detenidos políticos, no a uno solo”. “Estados Unidos espera ver un día a todos los birmanos liberados del miedo y de la persecución”, expresó Obama.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, también llamó a la junta a “consolidar el gesto de hoy liberando a todos los otros prisioneros políticos”.

Por su parte, la jefa de la diplomacia estadounidense, Hillary Clinton, hizo un llamamiento a las autoridades birmanas para que garanticen a Aung San Suu Kyu su libertad “sin ninguna condición” para que pueda “viajar, reunirse con sus compatriotas, expresar sus opiniones y participar en actividades políticas sin ninguna restricción”.

“Estoy muy aliviado”, reaccionó el secretario general de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), el tailandés Surin Pitsuswan, también desde Yokohama.

Japón se congratuló de este “paso adelante”, pero dijo esperar “otras medidas positivas”.

Según Gran Bretaña, ex potencia colonial en Birmania (1855-1948) y país donde viven dos hijos de la disidente, hay otros 2,100 prisioneros políticos en las cárceles birmanas.

La liberación de Aung San Suu Kyi “debería haberse producido hace tiempo”, estimó el primer ministro británico, David Cameron.

Para los defensores de los derechos humanos esta liberación es una estratagema de la junta militar birmana para hacer bajar la presión internacional.

Su liberación es “por supuesto bienvenida, pero no hace más que marcar el fin de una condena injusta”, “pronunciada ilegalmente”, y “no representa en ningún caso una concesión de parte de las autoridades”, observó en Londres la organización de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional.

El grupo de rock U2, que militó por la liberación de Aung San Suu Kyi, a la que dedicó la canción Walk On hace una década, expresó una “alegría prudente”.

“Durante años hemos temido por su vida y hasta que los líderes birmanos no sean un mejor reflejo de su pueblo debemos mantenernos alertas”, afirmó la banda en un comunicado.

YA LIBERADA

El símbolo de la lucha por la democracia en Birmania, Aung San Suu Kyi, fue finalmente liberada. Durante la mañana de ayer responsables de la junta entraron a su casa, en la calle de la Universidad, para leer la orden de liberación en el mismo día en que expiraba su última condena a 18 meses de arresto domiciliario.

En un fragor de aplausos y gritos, miles de personas se precipitaron hacia la desvencijada casa familiar situada a orillas de un lago, en pleno centro de la capital, con la esperanza de ver a la que llaman la Dama de Rangún.

Una media hora después, la Nobel de la Paz apareció delante de la verja de su casa, muy sonriente. Cogió una flor que le lanzaron y se la puso en el cabello.

Aung San Suu Kyi, de 65 años, se dirigió a sus partidarios y los invitó a trabajar “juntos” por el futuro del país, y a escucharla el domingo (hoy) a mediodía en la sede de su partido, la Liga Nacional para la Democracia (LND, disuelta).

“Debemos trabajar juntos, unidos”, dijo. “Si quieren escucharme vengan por favor mañana a mediodía a mi oficina” de la LND, añadió.

“Quiero decirles que habrá un momento para salir. No se queden en silencio cuando llegue ese momento”, añadió. “Tengo muchas cosas para contarles, ya que no nos vemos desde hace mucho tiempo”.

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