la prensa/agencia

Poesía

<b>Emilio Bendaña Monterrey</b>

Para Donna Kay

Hija de Jerusalén

se me hace pequeño el corazón

sabiendo cómo ha querido usted a su padre

así quieren las Hijas de Jerusalén

bien lo sé

La vida resucita siete veces

como el Hijo de Dios en la muerte

así quiso El Padre nuestro

que murió una vez para que viviéramos

Su padre no ha muerto, Donna

vive en su Corazón que palpita lleno de amor

Yo también sé de ese Santo Amor

yo también presiento la Vida

de la patria lejana y venturosa

de las hijas amorosas y santas,

gracias a tu amor

hija mía

Gracias a ti María Alina

yo también Resucitaré.

Frente a tu retrato

Dolor del alma

valiente dolor

que no permite lágrimas

tierna y sentida expresión

en tus ojos

rictus de tus labios

y tu naricita sola

huérfana y desamparada

y tu corazón

saliendo de tu cara

como marea incontenible

desnudo

frágil

vulnerable

amor de ternuras

antiguas

amasado

en el camino del dolor,

como brotes ancestrales

indeseados

de viejos pecados

de tiempos perdidos

en el tiempo,

así captó el pintor de Nueva York

tu alma

mi bello amor.

 

6 de Junio del 2010.

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