Para Donna Kay
Hija de Jerusalén
se me hace pequeño el corazón
sabiendo cómo ha querido usted a su padre
así quieren las Hijas de Jerusalén
bien lo sé
La vida resucita siete veces
como el Hijo de Dios en la muerte
así quiso El Padre nuestro
que murió una vez para que viviéramos
Su padre no ha muerto, Donna
vive en su Corazón que palpita lleno de amor
Yo también sé de ese Santo Amor
yo también presiento la Vida
de la patria lejana y venturosa
de las hijas amorosas y santas,
gracias a tu amor
hija mía
Gracias a ti María Alina
yo también Resucitaré.
Frente a tu retrato
Dolor del alma
valiente dolor
que no permite lágrimas
tierna y sentida expresión
en tus ojos
rictus de tus labios
y tu naricita sola
huérfana y desamparada
y tu corazón
saliendo de tu cara
como marea incontenible
desnudo
frágil
vulnerable
amor de ternuras
antiguas
amasado
en el camino del dolor,
como brotes ancestrales
indeseados
de viejos pecados
de tiempos perdidos
en el tiempo,
así captó el pintor de Nueva York
tu alma
mi bello amor.
6 de Junio del 2010.
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