Seúl/ EFE
El Presidente de EE.UU., Barack Obama, vivió ayer un momento embarazoso en su rueda de prensa tras la conclusión de la cumbre del G20, al confundir a un periodista chino con uno surcoreano.
“Voy a aceptar una pregunta de un medio coreano, dado que ustedes han sido tan buenos anfitriones durante mi estancia”, indicó, al conceder una pregunta a un periodista en la primera fila.
“Creo que voy a necesitar traducción. De hecho, seguro que voy a necesitar traducción, mi coreano no es tan bueno”, dijo.
El periodista, ya con el micrófono en la mano, respondió: “Muchas gracias, señor presidente, pero no soy coreano, soy chino”.
Obama, evidentemente desconcertado, hizo un amago de denegarle la pregunta, al indicar que quería que le preguntara un periodista de la nación anfitriona de la cumbre.
Sin amedrentarse y sin ceder el micrófono, el reportero chino se dirigió a sus colegas: “¿Les importa que haga una pregunta en su nombre?”.
“Tenemos aquí un poco de conflicto”, replicó Obama. “¿Hay algún periodista coreano que quiera hacer una pregunta? Algún voluntario?”.
Ninguno de los reporteros coreanos pareció aceptar la oferta. El presidente estadounidense optó entonces por responder a la pregunta del periodista chino y, después, concedió una última a un medio surcoreano.
El presidente de EE.UU., Barack Obama, se trasladó luego a Yokohama (Japón) para participar en la cumbre de la APEC, tras una intervención deslucida en la reunión del G20 en Seúl, donde no logró que los países respaldaran su postura sobre el yuan.
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