Recia batalla por Cliff Lee

Mientras escuchaba la respuesta de un scout de los Yanquis, sobre una explicación lo más sencilla posible respecto al concepto deception , que se utiliza en el beisbol para juzgar cierto tipo de envíos, recordé aquella “definición” de la Ley de la Relatividad atribuida a Albert Einstein.

Mientras escuchaba la respuesta de un scout de los Yanquis, sobre una explicación lo más sencilla posible respecto al concepto deception , que se utiliza en el beisbol para juzgar cierto tipo de envíos, recordé aquella “definición” de la Ley de la Relatividad atribuida a Albert Einstein.

Se asegura que en una ocasión se pidió a Einstein que definiera de forma simple la ley que había creado, y el físico habría dicho: dos horas con un ser amado equivalen a dos minutos. Dos minutos dentro de un recipiente hirviendo equivalen a dos horas. En eso consiste la Ley de la Relatividad.

Obviamente, la ley es mucho más que eso, pero Carlos Levy me ha hecho recordar ese asunto, ante mi inquietud sobre deception : Joba Chamberlain lanza a 97 millas, pero los bateadores parecen más cómodos ante esos envíos que ante las 92 millas de Cliff Lee. En eso consiste el término deception .

Sea así o no, lo cierto es que algo tienen de extra los disparos de Lee como para no dejarse castigar por sus oponentes. Esa capacidad de aplicar variantes a sus envíos mientras se mueven hacia home y su capacidad de crecer bajo presión han hecho del zurdo el más codiciado agente libre.

Y no deja de ser curioso que Lee, por quien Rangers y Yanquis están listos para enfrentarse en una guerra a billetazo limpio, ha sido un lanzador de campañas de 14-11 y 4.40 en 2006; 5-8 y 6.29 en 2007 y 14-13 y 3.22 en 2009. Pero su crecimiento en los play offs hace que sus acciones suban.

Claro, Lee ha registrado temporadas estupendas como la del 2005, cuando acumuló 18-5 y 3.79, e incluso tiene en su historial desempeños sensacionales como el del 2008, cuando cerró con uno de los mejores balances de la historia, 22-3 y 2.54, y el premio Cy Young.

Sin embargo su récord de 7-2 y 2.13 lo ha convertido en un tirador codiciado. Hasta antes de sus caídas ante los Gigantes en la Serie Mundial, llegó a tener 7-0 y 1.26 en juegos de play offs y dio la impresión de que no había forma de acertar sus lanzamientos. Parecía de otra galaxia.

Hasta que los Gigantes lo bajaron de las nubes y le metieron dos derrotas. Aun con eso, Lee sigue siendo un lanzador de calibre, de esos tipo Pedro Martínez o Roger Clemens, que no infunden respeto sino temor en el corazón de sus oponentes, a pesar de que no dispone de la potencia de los primeros.

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