El tercera base de los Rojos de Cincinnati, Scott Rolen, quien hasta hace pocos años era considerado el mejor jugador defensivo de las Grandes Ligas, ganó su octavo guante de oro, pero el primero desde el 2006.
Rolen superó en las votaciones al mágico antesalista de los Nacionales de Washington, Ryan Zimmerman, quien para muchos entendidos debió ser el elegido encima de Rolen.
Ésa fue, probablemente, la mayor sorpresa entre los ganadores de guantes de oro de la Liga Nacional, que fueron anunciados ayer.
El boricua Yadier Molina fue escogido detrás del plato por tercera vez en su carrera. Molina es considerado el mejor receptor defensivo de todas las Grandes Ligas.
Albert Pujols ganó su segundo premio. Usualmente el juego defensivo del dominicano pasa inadvertido por su feroz ofensiva, pero sin dudas se trata de uno de los mejores inicialistas del juego.
Tres jugadores de los Rojos fueron distinguidos.
Aparte de Rolen, el segunda base Brandon Phillips, quien ganó por segunda vez, y el lanzador Bronson Arroyo, quien hasta ahora fue reconocido, son los otros.
Los Rockies de Colorado pusieron en dos, el campo corto Troy Tulowitzki y el jardinero venezolano Carlos González. Para ambos fue su primer guante dorado.
Michael Bourn, de Houston, y el hawainao volador, Shane Victorino, completaron el trío de patrulleros del viejo circuito.
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