EDICIÓN DIGITAL, EFE y AP
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, recomendó esta tarde retomar de inmediato el amojonamiento de la frontera entre Costa Rica y Nicaragua, conforme a los tratados y laudos históricos, tal y como lo ha solicitado el Gobierno de Managua. Durante su informe al Consejo Permanente de la OEA sobre su visita a ambos países, Insulza, recomendó además retomar el diálogo bilateral y a evitar la presencia de fuerzas en la zona en conflicto.
El titular de la Organización señaló que hay «potenciales espacios de entendimiento» entre Costa Rica y Nicaragua para dirimir sus diferencias.
Tanto la presidenta costarricense, Laura Chinchilla, como el mandatario nicaragüense, Daniel Ortega, señalaron en sus reuniones con el secretario general que las discusiones en torno al río San Juan y los aspectos medioambientales, la seguridad y el desarrollo fronterizo «han sido temas recurrentes» en el diálogo bilateral, dijo Insulza.
También indicaron que, «si bien la situación se ha tensado, no existe deseo alguno de que escale» la confrontación, explicó, al tiempo que recalcó que ambos «manifestaron reiteradamente su interés en dar prioridad al diálogo».
De hecho, afirmó Insulza, los dos líderes reconocen que la comisión binacional es el espacio institucional adecuado para abordar temas de interés mutuo, y ambos estarían dispuestos a acudir a la próxima cita, prevista para el 27 de noviembre, acompañados de representantes de la Secretaría General de la OEA.
Los dos Gobiernos «ratificaron su firme compromiso con la paz en la región, el diálogo franco y directo» para abordar su agenda bilateral, por lo que Insulza recomendó que Costa Rica y Nicaragua realicen la próxima reunión de la comisión binacional en presencia de la OEA para tratar de manera urgente sus diferencias.
También recomendó en su informe «evitar la presencia de las Fuerzas Armadas y de seguridad en áreas donde su presencia pudiera generar tensión», ante la denuncia de Costa Rica de que supuestamente militares nicaragüenses se encuentran en su territorio.
Por otra parte, apuntó a la revisión de los mecanismos de cooperación entre ambas naciones centroamericanas para «prevenir y confrontar el narcotráfico, el tráfico de armas y el crimen organizado» en la frontera.
De acuerdo con Insulza, Costa Rica expresó que comparte el interés de Nicaragua en resguardar la frontera de esta lacra y también los dos países coinciden en la oportunidad de impulsar planes conjuntos de desarrollo en el área, aunque dentro de los límites de cada uno.
«Son áreas en los que es posible lograr acercamientos», señaló, sobre todo, porque las dos naciones coinciden, además, en la importancia de la protección del medioambiente, en referencia al dragado del río San Juan que efectúa Nicaragua.
Costa Rica ha denunciado que Nicaragua vierte sedimentos del dragado en su territorio.
Por otro lado, ambos países mostraron su interés en terminar el proceso de definir los tramos aún pendientes de marcación.
Insulza recordó que su mandato se limita a gestiones de buena voluntad para crear un clima y un espacio propicio a las negociaciones, pero que en ningún momento puede discutir o resolver el tema de fondo, que es el conflicto limítrofe en la Isla Calero, que tanto Nicaragua como Costa Rica afirman es territorio suyo.
Eso lo tendrán que decidir ambas naciones soberanamente, recalcó Insulza.
COSTA RICA DA PLAZO DE 48 HORAS
Por su parte, el embajador costarricense ante la OEA, Enrique Castillo, expresó su apoyo a la propuesta de Insulza, pero solicitó al Consejo dar un plazo de 48 horas para que Nicaragua responda a la idea.
«Costa Rica acepta las propuestas del secretario general, pero a partir de este momento establece un plazo de 48 horas para que ambos países manifestemos la aceptación de esa propuesta y su cumplimiento en cuanto al retiro de las fuerzas armadas de Nicaragua y que esta sesión se reanude el jueves al concluir el plazo de 48 horas para conocer la respuesta de Nicaragua», dijo Castillo.
NICARAGUA REITERA DIÁLOGO Y AMOJONAMIENTO
En respuesta, el embajador nicaragüense ante dicho Organismo, Denis Moncada, aseguró que «no es cierto que seamos un país invasor».
«Nicaragua no ha ocupado ni ocupará territorio costarricense… Nicaragua no ha violado ni pretende violar la soberanía de la vecina Costa Rica», dijo, para luego calificar de «incomprensible» la denuncia costarricense de que el dragado del río menoscabe el medio ambiente en la zona.
Insistió en la posición de Managua de reanudar el diálogo para continuar el amojonamiento de la frontera, no sólo en las márgenes del San Juan, sino además «la delimitación de fronteras marítimas en el Pacífico y mar Caribe».
Moncada agregó que Nicaragua ofreció las coordenadas geográficas donde están asentados los soldados de esa nación y dijo que «es territorio nicaragüense».
Para Castillo, la posición de Nicaragua «es inaceptable… y es una burla para los esfuerzos que ha realizado la OEA y para la paz de la región…».