Fátima Hernández regresó al ayuno que lleva desde hace trece días junto a su padre frente al Poder Judicial. Su madre, Teodora Canda Jerez (en el vehículo), los acompaña todo el tiempo. LA PRENSA/OSCAR NAVARRETE

Fátima retoma huelga de hambre

Los médicos la mandaron a suspender de inmediato el ayuno. Su abogado se lo pidió expresamente y hasta un cura llegó a pedirle lo mismo. Pero Fátima Hernández, la joven que pide justicia en su caso de violación, dejó el hospital para seguir su protesta en las afueras de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).

Los médicos la mandaron a suspender de inmediato el ayuno. Su abogado se lo pidió expresamente y hasta un cura llegó a pedirle lo mismo. Pero Fátima Hernández, la joven que pide justicia en su caso de violación, dejó el hospital para seguir su protesta en las afueras de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).

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  • Esteban Hernández, padre de Fátima, dijo ayer que a diario son amenazados por desconocidos que pasan a bordo de vehículos de todo tipo y a cualquier hora del día.
“Se van a morir hijos de la gran p…”, ha sido la frase que repetidas veces han escuchado frente a la Corte Suprema de Justicia (CSJ), donde los Hernández ayunan desde hace casi dos semanas.

Los ocupantes de una camioneta color rojo, marca Toyota, con el logo de una compañía de televisión de cable pasaron ayer dos veces amenazando. Quien lanzaba los improperios era el copiloto, un tipo blanco, cara redonda, barrienta y pelo crespo, afirma Hernández.

Otra persona que les pasa gritando insultos maneja una motocicleta de servicio de entrega a domicilio, de un restaurante de comidas rápidas.

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Hernández cumple hoy trece días ayunando y afirma, con voz apagada, que está dispuesta a todo mientras los magistrados del Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM) no fallen la apelación introducida por la defensa de Farinton Reyes, su ex compañero de labores, condenado en junio por un juez de primera instancia a ocho años de prisión por violación.

La muchacha salió el viernes del hospital Carlos Roberto Huembes, de la Policía Nacional —hasta donde fue llevada de urgencia hace cinco días— y regresó de inmediato a la cama de madera que instaló bajo una carpa frente a la Suprema.

Según el parte médico, padece una úlcera gástrica severa y pese a que el viernes vomitó sangre, la joven afirma que su decisión de ayunar es inamovible.

“Me siento deteriorada de salud, pero estoy dispuesta a seguir”, musitó Hernández a LA PRENSA, “el ardor en el estómago no se me quita”. Aún así se niega a medicarse porque para ello tendría que comer y acabar con su protesta.

CON 16 LIBRAS MENOS

Desde que acusó por violación a Reyes, Hernández ha llevado a cabo cuatro huelgas de hambre para exigir justicia. Tras perder 16 libras, hoy su peso corporal es de 94 libras. Al recordarle las recomendaciones médicas y los riesgos que corre, la huelguista es tajante: “No me importa, es decisión propia”.

Su padre, José Esteban Hernández, quien la acompaña en este ayuno, también tiene claras las advertencias de los médicos respecto a la salud de la muchacha, pero “ella y yo nos mantenemos (ayunando) mientras no se pronuncien los señores magistrados” del TAM, dijo.

“Esto no es presión, lo que queremos es que el pueblo de Nicaragua sepa que no podemos seguir permitiendo que manipulen el expediente (judicial) de Fátima Hernández o de cualquier mujer nicaragüense… queremos sentar un precedente en este país, que no van a seguir manipulando la justicia”, agregó.

El señor Hernández insistió en acusar al Ministerio Público y, en particular, al fiscal Julio Montenegro, de manipular el expediente a favor del victimario.

Incluso aseguró que una persona supuestamente cercana a Montenegro, que recién los visitó en el lugar de la protesta, les aseguró que el fiscal actúa a favor de Reyes Larios porque así le fue “mandado” y porque no quiere perder su puesto. Hernández no proporcionó el nombre de la supuestamente informante.

Los Hernández también recibieron la visita un cura de residencial Las Mercedes, quien también les pidió levantar el ayuno. El religioso les dijo “que sólo Dios tiene derecho a quitar la vida y Él la quita.

“De eso estoy claro, pero no podemos seguir permitiendo que en Nicaragua se sigua haciendo lo que les dé la gana con las mujeres”, sostuvo el papá de Fátima.

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