Familiares de las víctimas del deslave en Escazú sepultan a los infortunados, en medio de una lluvia que no dejaba de caer en territorio costarricense. LA PRENSA/AFP/EZEQUIEL BECERRA

Continúa búsqueda de víctimas por deslave

Las labores de rescate de las víctimas de los deslizamientos e inundaciones continuaban ayer en Costa Rica, a pesar de la incesante lluvia, mientras el país vive bajo alerta máxima y duelo nacional su peor emergencia en años.

SAN JOSÉ/ACAN-EFE

Las labores de rescate de las víctimas de los deslizamientos e inundaciones continuaban ayer en Costa Rica, a pesar de la incesante lluvia, mientras el país vive bajo alerta máxima y duelo nacional su peor emergencia en años.

Los últimos informes oficiales indican que hay al menos 22 muertos, 12 desaparecidos, 114 comunidades afectadas y unas 2,600 personas en 46 albergues temporales, mientras 135,000 personas siguen sin servicio de agua por la ruptura de una importante tubería.

Los restos de 17 de los 20 muertos por un alud, la madrugada del jueves, fueron sepultados ayer en medio de expresiones de dolor. La misa fúnebre, oficiada por el Obispo de San José, Hugo Barrantes, se efectuó en la Iglesia católica de San Antonio de Escazú, cerca del lugar del deslave.

Al mismo tiempo, se han iniciado campañas de solidaridad para tratar de llevar ayuda humanitaria a varias comunidades que se mantienen incomunicadas, pues los aguaceros de los últimos días han dañado seriamente buena parte de las carreteras del país.

Una portavoz de la Cruz Roja confirmó que 20 de las 22 víctimas ratificadas hasta ahora perdieron la vida en un derrumbe que sepultó un barrio completo en la localidad de San Antonio de Escazú, unos 10 kilómetros al oeste de San José. En ese sitio, los cuerpos de rescate reiniciaron ayer las labores de búsqueda de cadáveres desde las 06.00 hora local (12.00 GMT), pues aún hay 12 desaparecidos, agregó la fuente.

La presidenta costarricense Laura Chinchilla llegó al lugar para constatar los daños y expresar su solidaridad con las familias de las víctimas. Chinchilla visitó además un albergue en el que se refugian unos 50 damnificados.

“Estamos profundamente impactados por el dolor de tanta gente, pero con la esperanza de gente que trabaja sin pensar en el sueño y el cansancio”, afirmó.

Pero la emergencia que vive Costa Rica a causa del temporal que comenzó el martes es tan grande, que las autoridades han tenido que dividir esfuerzos, ya que hay múltiples inundaciones a lo largo de toda la costa del Pacífico y en muchas zonas del Valle central, donde se ubican las principales ciudades del país.

Además, ayer se emitió una alerta en la comunidad costera de Parrita, en el Pacífico central, por la posibilidad de que una cabeza de agua afecte aun más a ese pueblo, que ya reporta inundaciones severas por la ruptura de un dique.

Los equipos técnicos de la Comisión Nacional de Emergencias iniciaron ayer acciones por tierra y aire para llegar con alimentos, medicinas y suministros a los poblados, que por deslizamientos o inundaciones quedaron completamente aislados, especialmente en las montañas al sur de San José.

El temporal que desde el pasado martes afecta al país centroamericano se ha debido a un sistema de baja presión y como efecto indirecto de la tormenta tropical Tomas, ayer convertido en huracán, ambos fenómenos ubicados en el Caribe.

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