San José/ACAN-EFE
La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, afirmó hoy que Nicaragua ha cometido una «grave violación» y una «inmerecida agresión» a la soberanía costarricense con la incursión de militares en su territorio y dijo que ese país ignora de forma «flagrante» el tratado de límites Cañas-Jerez.
«Estas acciones sólo las podemos calificar como una grave violación a nuestra soberanía, a la integridad de nuestro territorio y a nuestro patrimonio ambiental», expresó Chinchilla en un mensaje a la Nación difundido por radio y televisión.
La mandataria aseguró que las fuerzas armadas de Nicaragua «incursionaron y permanecen hasta el día de hoy en el territorio costarricense, en Isla Calero, en la provincia de Limón (Caribe)».
Agregó que allí «instalaron campamentos militares, izaron la bandera nicaragüense, destruyeron bosque de un área protegida y vertieron sedimentos con considerable daño ambiental».
El problema limítrofe con Nicaragua estalló el pasado 21 de octubre, cuando Costa Rica envió una nota de protesta por daños ambientales provocados en territorio costarricense por el dragado del nicaragüense río San Juan, que lleva a cabo el Gobierno de Managua.
Además, Costa Rica anunció el pasado lunes que comprobó la presencia de militares nicaragüenses en territorio costarricense.
El asunto es ventilado en la Organización de Estados Americanos (OEA) cuyo Consejo Permanente se reunirá mañana por segundo día consecutivo en busca de una solución consensuada al contencioso.
Chinchilla hizo un llamado a la población a no dejarse llevar «por la profunda indignación que causa esta inmerecida agresión» y explicó que Costa Rica utilizará «el diálogo y el derecho internacional» para resolver el conflicto.
«Por esto hemos acudido a la OEA para que se conozcan nuestras razones y de esta manera poder iniciar la batalla que nos espera en los foros internacionales», manifestó.
La mandataria afirmó que se va a «garantizar la protección de nuestra soberanía y de nuestro ambiente» y descartó toda posibilidad de un encuentro armado con el vecino país, ya que Costa Rica es «un país de paz» que abolió su ejército en 1948.
En una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, convocada a petición de Costa Rica, San José propuso hoy una resolución en la que pedía a ese órgano constituir una comisión que verifique en la frontera sus acusaciones.
Nicaragua, que sostiene que Isla Calero es parte de su territorio, rechazó la intervención de la OEA y apostó por resolver el conflicto en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya y por la vía bilateral.
Managua propuso que los dos países acudan a la comisión binacional para colocar los mojones y definir los límites.
Chinchilla afirmó que «las dudas sobre los límites fronterizos» planteadas por Nicaragua son «sólo palabras sin fundamento».
«Las cartas geográficas de ambas naciones reflejan los límites con claridad y esas tierras invadidas son nuestras. Ellos ignoran de manera flagrante el Tratado Cañas-Jerez, les reitero, son tierras costarricenses», subrayó.