Cientos de personas abarrotaron ayer la iglesia de San José, en el centro de Bagdad, donde se celebró el funeral de varias víctimas del ataque efectuado el domingo por un comando de Al Qaeda en la catedral siríaca católica Sayidat al-Najat (Nuestra Señora del Perpetuo Socorro) que se saldó con 58 muertos. La misa y el sollozo de los familiares fueron interrumpidos varias veces con la llegada de varios féretros largamente aplaudidos por la multitud. “No tenemos miedo de la muerte ni de las amenazas”, advirtió el cardenal Emmanuel III Delly, después de que muchos cristianos dijeron que quieren abandonar Irak tras la masacre. LA PRENSA/AP/Photo/Khalid Mohammed
Funeral masivo
Cientos de personas abarrotaron ayer la iglesia de San José, en el centro de Bagdad, donde se celebró el funeral de varias víctimas del ataque efectuado el domingo por un comando de Al Qaeda en la catedral siríaca católica Sayidat al-Najat (Nuestra Señora del Perpetuo Socorro) que se saldó con 58 muertos.