Aunque por ley el aprovechamiento del bosque es exclusivamente para los miskitos, en la zona se han instalado madereros del Pacífico y Norte de Nicaragua, quienes a través de alianzas con los lugareños han establecido aserríos y así sobreexplotan el recurso. Vender el bosque en pie es la única alternativa, ante la falta de financiamiento para promover la forestería comunitaria y participar en toda la cadena comercial de la madera.LA PRENSA/G. MIRANDA