Ayer ingresaron a Nicaragua, vía terrestre por el puesto fronterizo del Guasaule, Chinandega, los cuerpos de los cinco nicaragüenses que fueron asesinados el pasado domingo en Puerto Iztapa, departamento de Escuintla, en Guatemala.
Los personas asesinadas son el matrimonio compuesto por Yáder Francisco Gutiérrez González, de 28 años; Wendy Magaly Hernández Cruz, de 29 y su hija D.S.G.H., de 21 meses, habitantes del barrio El Pilar, en Managua. Las otras víctimas son Juan Carlos Reyes Soriano, de 30, de León y Carlos Alberto Ríos, de 34 años.
La jefa de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, aseguró ayer que “aunque no tenemos evidencia, nos inclinamos más a que las muertes se deben a la inseguridad de Guatemala”. Añadió que no tenía por ahora mayor información sobre si se trata de un crimen relacionado con el narcotráfico o una pasada de cuentas.
En Guatemala se informa que en uno de los cabezales —de los dos en que viajaban los nicas— habían señales de que se estuvo buscando algo.
Según información brindada por Nuestro Diario, de Guatemala, hay pocos datos sobre los avances de las investigaciones.
Un cabezal blanco fue localizado el domingo en la colonia El Recreo, en la ciudad de Escuintla, el mismo día del hallazgo de los cuerpos. El otro de color negro fue ubicado hasta el lunes a 30 kilómetros del lugar de los hechos, en la ruta hacia el Puerto San José, siempre en Escuintla.
Según la información proporcionada por la Policía Nacional Civil de Guatemala, el camarote de uno de los cabezales estaba revuelto y con varias partes internas levantadas. La Policía guatemalteca no quiso aventurarse a decir de qué podría tratarse, ya que aún no cuentan con una hipótesis concreta sobre el asesinato de los nicaragüenses, pero continúan trabajando para esclarecer los hechos.
Yáder Francisco Gutiérrez, junto con su esposa y su niña, más los dos acompañantes, salieron el viernes a las 4:00 p.m. de Nicaragua y cuando llegaron a Honduras se comunicaron con sus familiares para informarles que habían llegado sin ninguna novedad. Pero el sábado ya no hubo más comunicación.
Ángel Eli Cruz Soto, tío de Wendy, una de las víctimas, señaló en declaraciones brindadas a LA PRENSA que comenzaron a preocuparse cuando uno de los camioneros llamó a los familiares en Nicaragua diciendo que habían perdido comunicación con los dos furgones en los que viajaban los nicaragüenses que fueron asesinados.
Posteriormente procedieron a revisar el Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés) de los dos cabezales. Pero uno de los GPS estaba desconectado y el otro indicaba que el cabezal se encontraba en Escuintla.
“Nosotros nos dimos cuenta sobre el asesinato a través de un amigo de mi hermano que nos dijo que mi muchachito no había ido a traer la carga a Guatemala y que al no llegar se preocupó y de inmediato nos llamó”, contó Haydeé Reyes, tía de Juan Carlos.
La primera comisionada Granera dijo que las autoridades policiales de Guatemala le informaron sobre el hallazgo de nueve cadáveres más a pocos kilómetros de distancia del lugar donde fueron encontrados los cuerpos de los cinco nicaragüenses.
“Los niveles de inseguridad son una amenaza para los mismo guatemaltecos, nicaragüenses y todos los centroamericanos. No tenemos ninguna evidencia de que la muerte de los cinco nicaragüenses en Guatemala tenga relación con el narcotráfico o sea una pasada de cuentas”, señaló.
Indicó que las investigaciones en Guatemala continúan y que no cree necesario el traslado de personal de la Policía de Nicaragua al país del norte.
“Se está investigando si se trata de una ruta específica y qué tipo de factores incidían en la inseguridad de esa ruta. Aunque no tenemos evidencia, nos inclinamos más a que las muertes se deben a la inseguridad de Guatemala”, expresó Granera.
(Con la colaboración de Élida Rodríguez y Eddy López).
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