BUENOS AIRES/EFE
Escoltado por más de un centenar de granaderos, el cortejo fúnebre con los restos de Néstor Kirchner partió de la Casa Rosada para cruzar Buenos Aires por última vez en su camino hacia el aeropuerto de la ciudad, desde donde el cuerpo será trasladado a Río Gallegos para ser sepultado.
Decenas de personas se han afanado en las últimas horas para tener lista la bóveda familiar en la que descansarán los restos del ex gobernante argentino, tras una breve e íntima ceremonia en la que participarán únicamente la familia y los amigos más cercanos.
Banderas argentinas a media asta, algunas con crespones negros, esperan el paso de la comitiva fúnebre, que avanzará desde el aeropuerto hasta el cementerio por el mismo recorrido que escogió Kirchner en 2003 para celebrar su triunfo en las elecciones presidenciales.
El camposanto amaneció hoy vallado para respetar la intimidad de la familia en la despedida del líder del partido peronista, aunque los efectivos de la policía que acordonan la zona reconocen que los vecinos de
Río Gallegos, localidad ubicada 2.636 al sur de Buenos Aires, respetarán los deseos de la presidenta y de sus dos hijos.
El párroco de la ciudad oficiará un breve responso en la capilla del cementerio antes de que los restos de Néstor Kirchner sean introducidos en la bóveda de su tío Carlos Arturo Kirchner.
[/doap_box]
Pese al viento y la lluvia, miles de personas se han congregado en las calles para saludar el paso de la caravana, que recorrerá casi cinco kilómetros por emblemáticas avenidas porteñas, como 9 de Julio y Libertador, hasta llegar a Aeroparque, el aeropuerto de vuelos domésticos de la capital, a orillas del Río de la Plata.
Protegidos con paraguas en las calles, al abrigo de la lluvia en balcones, portales e incluso encaramados a vallas y farolas, los seguidores del ex presidente Kirchner esperan el avance del cortejo fúnebre portando banderas, pancartas y entonando himnos peronistas vítores a Néstor y Cristina.
Muchos de ellos no lograron acceder a la capilla ardiente instalada en la Casa Rosada, que abrió sus puertas durante 26 horas para recibir a la multitud.
Una vez en el aeropuerto, el cuerpo del ex presidente será introducido en el avión que lo trasladará a su ciudad natal, Río Gallegos, unos 2.600 kilómetros al sur de Buenos Aires.
Cinco aviones participarán en una suerte de comitiva fúnebre aérea hasta Río Gallegos, donde otra caravana acompañará los restos del ex presidente hasta el cementerio municipal siguiendo el mismo itinerario que eligió Kirchner para celebrar su triunfo en las elecciones presidenciales, en 2003.
Allí, tras una ceremonia íntima en la que participarán sólo la familia y los amigos más cercanos, será sepultado en una bóveda familiar.

















