BUENOS AIRES/ AGENCIAS
Los argentinos quedaron ayer conmocionados por la inesperada muerte del ex mandatario Néstor Kirchner, esposo de la presidenta Cristina Fernández, quien era considerado el político más influyente de ese país y como el que llevaba incluso las verdaderas riendas del poder.
Miles de personas se congregaron ayer frente a la Casa Rosada —sede del Ejecutivo argentino— para rendir homenaje a Kirchner, mientras en todo el mundo se sucedían mensajes de condolencias y expresiones de duelo.
Para los analistas, su muerte deja tambaleante y en una posición incierta a la presidencia de Cristina Fernández.
Kirchner, de 60 años, había renunciado a pelear por un segundo mandato en 2007, prefiriendo en cambio lanzar a su mujer, sobre cuyo mandato ejercía una gran influencia.
“La falta de Kirchner deja la sensación política de que falta el presidente y es como si se planteara el interrogante de cómo va a actuar el vicepresidente”, dijo el analista Rosendo Fraga, del instituto Nueva Mayoría.
“Es la primera vez en la historia argentina que la ausencia de alguien que no es el presidente genera una situación semejante”, explicó.
FERNÁNDEZ ERA UN INUSUAL PRIMER MINISTRO
“Ella fue hasta ahora un inusual primer ministro, capaz de dotar de discurso, imágenes y hasta de algún control de calidad a una construcción política y económica que siempre estuvo en manos de su marido”, afirmó por su parte Carlos Pagni, editorialista del diario La Nación de ese país.
“La pregunta que está abierta es de dónde extraerá ella ahora ese insumo esencial que le era entregado llave en mano”, agregó.
“No sé qué hacer con Cristina, con ella que ahora se queda al mando de un país pero tan sola”, estimó Estela Carlotto, titular de la organización Abuelas de Plaza de Mayo, que logró avances en la recuperación de nietos robados en la dictadura (1976-1983).
Mientras, el vicepresidente, Julio Cobos, dijo —pese a haberse pasado a la oposición— que Cristina Fernández estará a la altura del desafío.
Por su parte, el ex presidente Eduardo Duhalde, antiguo mentor y rival de Néstor Kirchner, a quien entregó la presidencia en 2003, llamó a todos los argentinos a apoyar a la presidenta.

Y justo eso fue lo hicieron ayer miles de argentinos que salieron a las calles de Buenos Aires y se concentraron frente a la Casa Rosada para manifestar su pesar por la partida del líder peronista, pero también para expresar su incondicional apoyo a la mandataria en el difícil momento que atraviesa.
La movilización era apenas una muestra de lo que se espera para hoy, cuando los restos del ex mandatario sean velados en la Casa Rosada hasta su sepelio, en su natal Río Gallegos, en fecha aún por determinar.
“GRACIAS, NÉSTOR”
Con cánticos, banderas, carteles y flores, los simpatizantes de quien gobernó Argentina entre 2003 y 2007 se concentraron en el principal paseo público de la capital para recordar a Kirchner.
“Néstor, tu luz brillará por siempre”, “Fuerza Cristina”, “No nos vencerán”, rezaban algunos de los carteles y las banderas de militantes que, entre cánticos y lágrimas, se congregaron en la Plaza de Mayo.
“Gracias, Néstor. Pusiste a la Argentina de pie. Te vamos a extrañar”, decía otro de los carteles, en su totalidad escritos en forma improvisada a mano.
“Gracias Néstor por acordarte de los pobres”, se leía en otro mensaje en homenaje a Kirchner, bajo cuyo mandato se dictaron leyes que beneficiaron a los humildes.
CONDOLENCIAS
Presidentes, ministros y otras personalidades políticas de Latinoamérica manifestaron su pesar por la muerte de Kirchner, al que calificaron como una figura latinoamericana de peso.
La Organización de Estados Americanos (OEA) expresó su pésame a la presidenta Fernández y guardó un minuto de silencio en honor a una “vida de dedicación y trabajo” del ex mandatario.
Diversas naciones sudamericanas decretaron de igual manera varios días de duelo nacional.
El Gobierno argentino decretó tres días de duelo nacional, mientras se preparaba para el traslado del cuerpo de Kirchner a Buenos Aires.
Kirchner será el primer ex mandatario argentino que será velado fuera del Palacio del Congreso, sede de la Cámara de Diputados y el Senado, desde su inauguración en 1906.
