Antes de la columna especial, la semana pasada, sobre cáncer de mamas, les escribí la primera columna en la nueva serie, la que trata sobre las hierbas nutritivas cultivadas en Nicaragua. Recuerde que las hierbas son fuentes extraordinarias de vitaminas, minerales y antioxidantes concentrados en las hojas y semillas.
Es mejor cuando la hierba se corta en su punto óptimo de madurez y se usa a lo inmediato. Pero si la van a preservar, para proteger sus calidades culinarias tal como antioxidantes y aceites esenciales, aquí les ofrezco unos tips: en las hojas, la concentración de los aceites esenciales es más alto justo antes del principio de florecer.
Cuando la flor de la hierba es de interés, mejor cortar aquellas que están justo abriéndose, sin tocarlas para optimizar su contenido de los aceites esenciales. Y cuando la semilla es de su interés, como es el caso con coriander o semillas de hinojo, cosechar las semillas antes del principio de su caída de la planta, una vez que todas o casi todas las semillas estén maduras y secas.
Para secar las flores o las hojas, se enjuaga, luego forma moños y los cuelga tallos arriba, flores y hojas abajo, secando en la sombra de un ambiente seco (¡o semiseco en Managua!).
También para aquellas hierbas que no mantienen su sabor al ser secadas, se puede congelar o poner en dobles bolsas o igual, hacer un puré, congelar el puré en cajillas para cubitos de hielo, y una vez congelado, sacar los cubitos y mantenerlos en el congelador. Albahaca y eneldo son ejemplos de hierbas que bien se pueden congelar.
Restaurante Ola Verde
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