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Los juegos que jugamos:

No quiero ser una traidora de mi género, pero tengo que admitir que este juego es especialmente femenino. Nos encanta poner “a prueba” a nuestra pareja para verificar su amor verdadero. Sin embargo, ideamos las estratagemas de tal manera que el examinado está destinado a fracasar y, como que eso fuera lo que quisiéramos escuchar, tomamos el resultado como prueba irrefutable de su falta de amor.

¿DE VERDAD ME QUERÉS?

No quiero ser una traidora de mi género, pero tengo que admitir que este juego es especialmente femenino. Nos encanta poner “a prueba” a nuestra pareja para verificar su amor verdadero. Sin embargo, ideamos las estratagemas de tal manera que el examinado está destinado a fracasar y, como que eso fuera lo que quisiéramos escuchar, tomamos el resultado como prueba irrefutable de su falta de amor.

Así, las que tienen un marido que nunca se acuerda de las fechas importantes, año tras año esperan pacientemente a que él vuelva a olvidarse, para decepcionarse y considerar el hecho como una prueba de su desamor. En vez de preguntarse: ¿Qué es lo que en realidad quiero? ¿Pasarme peleando y reclamando el día de mi aniversario, como todos los años? o ¿Un regalo bonito, una rica cena y una buena noche de sexo?

Para cambiar la rutina y conseguir algo diferente de tu pareja, tenés que dejar a un lado tu ego y recordarle de alguna manera esta fecha especial: ponerle un mensaje de texto a su teléfono, meterle una notita cariñosa en su agenda o llamar a su secretaria para que le recuerde que ya viene el día de su aniversario.

De igual manera, las que “compraron” un marido poco afectivo, son incapaces de pedir explícitamente una muestra de cariño, sino que esperan inútilmente que un día él sea un hombre diferente al que desposaron y sea cariñoso espontáneamente, sólo para comprobar cada día que él nunca lo será y deduciendo como consecuencia que su marido no las quiere.

De deseos a realidad

El proceso debe ser siempre el mismo.

1. Identificar el objetivo.

Hacer lo que mejor conteste la pregunta ¿Qué es lo que quiero conseguir?

2. Sin prejuicios.

Deja a un lado el ego y las ideas preconcebidas pero inútiles de cómo debe funcionar una relación. Si esperamos que él haga lo que nosotras haríamos, en vez de lo que la experiencia y la evidencia nos han enseñado que él haría, estamos condenadas a la decepción y al sufrimiento. Aceptá la realidad, lidiá con ella con inteligencia y astucia y obtené de ella lo mejor.

3. Transmitir el mensaje claro y explícitamente.

Hay muchas maneras de comunicar lo que querés. Depende del objetivo a lograr se puede dejar el mensaje por escrito, mandar alguna señal preconcebida, y en algunos casos no queda más remedio que hablar claro.

Reafirmación constante

Una variación bastante común pero mucho más destructiva nace de las mujeres que (con razón o sin ella) cuestionan a sus maridos (real o imaginariamente infieles) sobre su amor/atracción física hacia ellas. En este caso, como la persona se siente con el derecho de cuestionar y sospechar, es tarea de la pareja correspondiente cortar por lo sano el juego. En este caso las recomendaciones son:

1. No juegue el juego.

Tratar de razonar este asunto es como querer salir de un pozo de arenas movedizas moviéndote… mientras más hablés, más te hundís y terminás cansándote y muriendo en el intento. No importa qué tan lógicos sean tus argumentos, ella siempre va a escuchar lo que su emoción quiera escuchar.

2. Simplicidad.

Escogé un mensaje sencillo y claro y aférrate a él, sin importar lo que pase. En vez de dar explicaciones que no sirven para nada, escogé un mensaje y contestá cualquier intento de confrontación con la misma frase. La frase debe ser sencilla, clara, explícita y sin lugar a malas interpretaciones o tergiversaciones. Un buen ejemplo puede ser: “Vos sos la mujer que amo, me encanta estar con vos, qué linda que sos”. Así, si por ejemplo le llevás flores y su respuesta es lanzar un comentario sarcástico que resalte la cantidad desconocida de mujeres a la que seguramente le regalaste flores, vos usás tu frase.

Esto la desconcertará, pero tal vez continúe con su reclamo con alguna otra frase confrontativa como: “¡Seguro a todas les decís lo mismo!”; a lo que vos contestás con tu misma frase, y así, en un ejercicio de paciencia y perseverancia, evitando la tentación de responder a sus comentarios incisivos. Eventualmente ella se cansará y se dará cuenta de lo inútil de su esfuerzo por conseguir que caigás en el juego.

Y sigan enviando sus correos a [email protected] que yo seguiré leyendo y contestando cada uno de ellos. También pueden dejar sus comentarios en mi blog www.tusexosentido.com

*La autora es terapeuta sexual y de parejas

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