SAO PAULO / AP y EFE
El río Negro, uno de los dos grandes afluentes que da origen al río Amazonas, cayó a su nivel más bajo en más de un siglo como consecuencia de una pavorosa sequía, aislando a decenas de comunidades que dependen de sus aguas para trabajo, alimento y transporte.
- El río Negro es el afluente de más de 700 kilómetros de largo que se junta al río Solimoes para dar origen al río Amazonas.
La sequía que asola el norte de Brasil afecta la pesca, la ganadería, la agricultura y los negocios en general y ha obligado a las autoridades a declarar un estado de emergencia en casi 40 municipalidades.
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El servicio geológico del Gobierno brasileño dijo ayer que el nivel del poderoso afluente del Amazonas llegó a 13.63 metros, su nivel más bajo desde que comenzaron las mediciones en 1902.
El previo nivel mínimo para el río Negro había sido de 13.64 metros, en 1963.
Casas que usualmente estaban al nivel del agua ahora están entre el lodo, mientras que las embarcaciones han tenido que ser adaptadas para navegar en aguas poco profundas, porque no hay caminos en la región que permitan otros medios de transporte. Ha habido avalanchas de lodo en algunas de las riberas, pero no se han reportado víctimas.
“Es una situación difícil para la comunidad. Las familias están pasando trabajos”, dijo un residente de la zona.
Las autoridades temen que pudieran pasar semanas antes de que el nivel del río Negro comience a subir.
AGUAS SUBIRÁN
“Se espera que el agua comience a subir en de tres a cuatro semanas”, dijo Daniel Oliveira, un ingeniero y experto en hidrología que trabaja para el servicio geológico gubernamental, en declaraciones el lunes a The Associated Press.
A inicios del año pasado el río Negro alcanzó el nivel más alto de su historia, con 29.71 metros, luego de intensas lluvias.
La preocupación por la fuerte bajada del nivel de agua comenzó ya la semana pasada, cuando se registraron niveles alarmantes de sequía en los ríos Amazonas y Solimoes, lo que obligó a 38 municipios del estado de Amazonas a declarar el estado de emergencia.
Según el informe, la sequía afecta a unas 62,000 familias que dependen de los caudales amazónicos para el abastecimiento hídrico, el transporte o como fuente principal de pesca.
Las comunidades ribereñas más vulnerables, que se encuentran aisladas a causa de la falta de agua navegable, han recibido en los últimos días cestas básicas, medicamentos y productos de higiene para asegurar su bienestar, según informó la Defensa Civil del Gobierno brasileño.
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