Ahora que Cliff Lee se ha dedicado a reescribir la historia en la postemporada, es difícil imaginar un mejor lanzador que él para un séptimo y decisivo juego de Serie Mundial.
Su balance 7-0 y 1.26 en 8 aperturas, habla claro de su nivel de eficiencia. Su poder y variedad de recursos lo han vuelto intocable, mientras le cruza el tercer strike a 67 bateadores en 64.1 entradas, con sólo siete bases y 40 hits.
A través de la historia se han visto desempeños monticulares extraordinarios en play offs, pero Lee tiene la ventaja que aún puede continuar causando admiración con su material físico, pero sobre todo con esa precisión de cirujano y ese nivel de concentración que nada parece afectarle ahí en el box.
Antes de la llegada de Lee, las miradas eran para Bob Gibson, el meteórico tirador de ébano de los Cardenales de San Luis, quien en un momento llegó a acumular balance de 7-0 estrictamente en Series Mundiales. Al final, cerró con 7-2 y 1.89, más 92 ponches en 81 entradas, con 55 hits y 17 bases por bolas.
Después de haber triunfado con Detroit en dos ocasiones en la Serie Mundial de 1984, Jack Morris regresó al clásico de octubre con Minnesota y lanzó el séptimo juego más memorable en la mejor Serie Mundial para muchos, la de 1991, entre Mellizos y Bravos de Atlanta.
Ese año Morris ganó el primer juego 5-2, en jornada completa. Regresó en el cuarto duelo y dejó una ventaja 2-1 que el bullpen no pudo sostener y Atlanta ganó 3-2. Entonces estuvo de nuevo en la colina en el séptimo partido y luego de diez ceros se impuso 1-0, cuando Gene Larkin impulsó a Dan Gladden con la carrera de la victoria.
Whitey Ford, el máximo ganador en Series Mundiales con 10, inició en ocho ocasiones el primer juego de una Serie Mundial y eso lo dejaba disponible para el tercero y quinto duelo. Pero en 1960, Casey Stengel abrió con Ford el tercero y sexto partido. Así que no lo pudo usar en el séptimo y los Piratas ganaron con el jonrón de Mazeroski.
A Dave Stewart le dicen “Mr. Serie de Campeonato”. En ellas tuvo un balance perfecto de 8-0 y 2.03, cuando lanzó para Oakland, pero en Series Mundiales su récord fue de 2-4 y 3.32. Sandy Koufax registró marca de 4-3 en Series Mundiales, pero con 0.95 en 57.1 entradas.
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