La lapa verde sería una de las especies amenazadas por la mina Las Crucitas, según los ambientalistas. LA PRENSA/ARCHIVO

Avanza juicio contra Las Crucitas

El juicio por la minería Las Crucitas entró a su tercera semana con la declaración del ingeniero forestal Olman Murillo, quien negó que la especie animal lapa verde y la forestal el almendro amarillo vayan ser perjudicadas cuando se empiece a extraer oro.

CORRESPONSAL/ COSTA RICA

El juicio por la minería Las Crucitas entró a su tercera semana con la declaración del ingeniero forestal Olman Murillo, quien negó que la especie animal lapa verde y la forestal el almendro amarillo vayan ser perjudicadas cuando se empiece a extraer oro.

Murillo, aportado como testigo por la parte demandada (el Estado y la empresa Industrias Infinito), también dijo que los bosques nos son primarios y que se recuperarán pronto después del proyecto, que se ejecutaría en una zona costarricense cercana al río San Juan de Nicaragua, que según los ambientalistas podría resultar contaminado.

Los ambientalistas que se oponen a la mina aseguran que se pone en riesgo 129 especies de aves, 70 especies de anfibios y reptiles y 70 de mamíferos, algunos en peligro de extinción, así como 250 especies de árboles.

En su testimonio Murillo desmintió que tanto la lapa como el almendro amarillo vayan a desaparecer y que las especies de árboles en territorio de la mina están distribuidas en el resto del bosque ubicado en la zona.

También aseguró que no es cierto que el bosque durará recuperándose entre 100 y 200 años, como manifiestan opositores.

El juicio en el Tribunal Contencioso Administrativo continuaba ayer al cierre de esta edición.

MENOS PERSONAS EN AYUNO

Mientras, el grupo de personas que protestan desde hace 12 días frente a casa presidencial, pidiendo a la presidenta Laura Chinchilla derogar un decreto que avala la minería Crucitas, se redujo a 3 desde el fin de semana.

Los ambientalistas Rosibel Porras, de 51 años; Andrés Guillén, de 23 años, y David Rojas, de 25 años, integrantes de la Coordinadora Ni Una Sola Mina, se mantienen en ayuno.

El ayuno lo iniciaron 12 personas el pasado 4 de octubre, pero la mayoría ha abandonado la protesta principalmente por recomendaciones médicas para evitar daños a sus vidas.

Lo que exigen a la mandataria es derogar un decreto ejecutivo de hace dos años, que declaró de interés público y conveniencia nacional la mina.

Los huelguistas se quejan de la indiferencia de las autoridades, ya que aún no han obtenido reacción oficial a su protesta.

Porras dijo sentirse bien, pero con mucha debilidad e inflamaciones en las piernas. “El frío nos afecta más ahora, después de 224 horas en huelga de hambre”, añadió.

“Estamos aquí en pie de lucha y llamamos principalmente a las y los jóvenes a apoyarnos, a que se unan a esta causa, que defendamos a la Madre Tierra que no aguanta más devastaciones. Hay que parar esto, agregó, pero hay que hacerlo ya por el bien de Costa Rica y de las futuras generaciones”, expresó Porras.

La minera, de la empresa Industrias Infinito, filial de la canadiense Vanessa Ventures, pretende extraer 700,000 onzas de oro (19.8 toneladas) en 10 años, valoradas en unos 800 millones de dólares.

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