Quince minutos de futbol intenso dejaron aturdido al AC Milán, superado ayer 2-0 por un Real Madrid, cuyo progresivo juego sigue disipando dudas e ilusionando corazones.
Cristiano Ronaldo, quien ha vuelto a atraer los reflectores, se encargó de sentenciar el partido a los 13 minutos, con un disparo a balón parado, tras una falta contra Xabi Alonso.
Y antes que el Milán pudiera asimilar la estocada, Mesut Özil le asestó una segunda, al rematar una jugada elaborada por Ronaldo, un minuto después.
En el grupo H regresó Cesc Fábregas al Arsenal y completó una goleada 5-1 Shakhtar Donetsk.
La sorpresa de la jornada la dio el Basilea, con un éxito 3-1 ante el Roma.
Mientras el Bayern Munich, que ha estado irregular en la Bundesliga, se alzó con un éxito 3-2 ante el Club rumano.
Real Madrid
Milán
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De esta forma, el Madrid pasó con altas calificaciones una primera gran prueba en la Liga de Campeones del Futbol europeo y presentó su candidatura al ansiado décimo título del evento continental.
Sin la magia de otros clubes, que han hecho de su juego de fantasía su carta de presentación, el Madrid recurrió a su futbol directo, intenso, acelerado y de alta precisión, para empequeñecer al Milán.
Y cuando el ataque español quitó el pie del acelerador, entonces la defensa se encargó de frenar las intenciones del Milán a través de Ibrahimovic, Ronaldinho y Pato, que se mantuvieron sin coordinación.

Salvo esporádicas amenazas, materializados mediante un peligroso disparo de Andrea Pirlo, que se estrelló en el larguero, o el bombazo que Seedorf envió hacia arriba, el arco de Casillas estuvo fuera de peligro.
El Madrid, en cambio, mantuvo un hostigamiento constante, que no se refleja en el marcador, porque en algunos momentos dominaron la precipitación y el egocentrismo, que sigue siendo una asignatura pendiente para el club.
Ya al borde de la primera mitad, Ángel DiMaría logró penetrar profundamente mediante una gran jugada, pero con cuatro compañeros a su alrededor prefirió entregarse mansamente ante el arquero.
Higuaín, en cambio, tuvo oportunidades, pero no pudo definir. Sin embargo, eso no hizo falta, debido a que el bombazo de Ronaldo y el remate de Özil habían atenazado desde el principio al Milán, que salió cabizbajo de Madrid.
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