MANAGUA Y LEÓN.- Integrantes de la Unidad Nacional del Adulto Mayor (UNAM), que demandan el pago de pensiones reducidas, suspendieron la huelga de hambre que mantenían desde el miércoles pasado en Managua, para descansar y retomar su lucha la próxima semana.
Hasta ayer sábado en la mañana la UNAM mantenía tomadas las instalaciones del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) en Managua, donde se mantenían varios jubilados en huelga de hambre. Sin embargo en la tarde decidieron suspender tal acción.
Porfirio García, presidente de UNAM, dijo que tomaron esa decisión debido a que muchas de las personas participantes en la protesta presentaban un deterioro en su salud, ya que padecen enfermedades como hipertensión o diabetes.
García indicó que se reunirán con las personas integrantes de la UNAM para discutir las acciones a seguir, pero que para la próxima semana pretenden continuar la toma de las oficinas del INSS en demanda de la aprobación de pensiones reducidas, un derecho que ya está reconocido en la Ley General de Seguridad Social.
- En la ciudad de León los cinco miembros de la UNAM que estaban en huelga de hambre ayer la suspendieron, por orientaciones de un médico. Sin embargo continúan con las instalaciones tomadas del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).
Esta lucha es bastante dura. Uno se desespera cuando uno no tiene una respuesta. De primas a primeras uno decide hacer una huelga de hambre, pero no reflexiona (sobre las consecuencias), dijo Núñez.
Nuestra posición es la misma, vamos a seguir luchando, sostuvo Núñez.
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Los agremiados demandan el pago de las pensiones reducidas para aquellos que no lograron las 750 semanas de cotizaciones.
Dentro de los planes de la UNAM sobresalen sumar a la lucha más representaciones de otros departamentos, que se instalarían en las delegaciones del INSS. Está previsto que se unan jubilados de Granada, Tipitapa, Jinotega, Nandaime y Carazo.
“Tenemos planeado hacer más acciones, porque eso fue lo que nos dijo (Roberto López, presidente del INSS): hagan lo que ustedes quieran, pero aquí reales (dinero para el pago de las pensiones reducidas) no hay. Nosotros le dijimos después no se lamente”, recordó José Gutiérrez, otro de los dirigentes de la UNAM.
SIN AGUA Y SIN SERVICIOS SANITARIOS
Según Gutiérrez, en el caso de Managua, al grupo que estaba en las oficinas centrales del INSS les habían permitido permanecer dentro del local, usar los servicios higiénicos y les habían proporcionado café y agua.
Sin embargo en las delegaciones del INSS ubicadas en las cercanías de la Dirección de Migración y Extranjería y en el centro comercial Multicentro Las Américas estuvieron presionando a sus ocupantes, ya que les cerraron los servicios higiénicos y le les cortaron el agua.
Miguel Ángel Mendoza, uno de los que permanecieron en las instalaciones del INSS central, manifestó tener muchos problemas de salud.
Asegura haber cumplido con sus cotizaciones, pero que ahora le indican que no alcanzó la cuota necesaria, por lo que no puede recibir una pensión para solventar al menos parte sus necesidades.
Cuenta que a veces en el centro de salud lo apoyan con algunos medicamentos y también lo ayuda un sobrino, pero no es suficiente.
José Martínez manifestó que tiene muchos problemas para atender sus problemas de salud. “¿Creés que si yo tuviera reales estuviera aquí? Estuviera acostado en mi casa”, aseveró.
Otros, como Fátima Cuadra, sólo estuvieron presentes por momentos en la jornada de protesta, porque su estado de salud no se los permitió.
Pero Dulce Rizo expresó que, aunque sus condiciones de salud eran muy difíciles, había estado en la jornada de protesta todos los días, “porque queremos ver una respuesta”.
En julio la UNAM logró, luego de tomarse el INSS central, que el Gobierno abriera un proceso de negociaciones. Pero finalmente el gremio no consiguió que se les cumpliera con su principal demanda, el pago de pensiones reducidas.
Se estima que en todo el país existen alrededor de 25 mil personas que no han recibido una pensión reducida.
La Ley de Seguridad Social —actualmente vigente— establece que las pensiones reducidas no pueden ser menores al 40 por ciento del salario mínimo.
No obstante, la UNAM apuesta a lograr que cada pensión sea al menos equivalente al salario mínimo mensual vigente, que alcanza los 2,634 córdobas.
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