PARÍS/ AFP.- Por quinta vez en un mes y medio los franceses salieron masivamente a las calles ayer para rechazar la reforma de la jubilación impulsada por el gobierno conservador de Nicolas Sarkozy, que, en un contexto de agitación social que se prolongará esta semana, negó que haya escasez de combustible.
Entre 825,000 personas según la policía y tres millones según los sindicatos participaron este sábado en la 230 manifestaciones convocadas en todo el país, por debajo —en ambos casos— de la máxima convocatoria en las calles registrada el pasado martes.
Ese día los sindicatos lograron movilizar a 3.5 millones de personas en coincidencia con una jornada de huelgas, tres veces más de los 1.2 millones cifrados por el Gobierno.
Luego de que el presidente Sarkozy reiterara esta semana que llevará su reforma “hasta el final” porque es “indispensable” para garantizar la supervivencia del sistema de jubilación, como están haciendo sus vecinos europeos, la agitación social se extendió al sector petrolero.
NIEGAN DESABASTECIMIENTO DE COMBUSTIBLE
Aunque 10 de las 12 refinerías de Francia seguían ayer en huelga contra la reforma de la jubilación, el Gobierno tuvo que salir a frenar un creciente temor de desabastecimiento de combustible.
“El Gobierno confirma que no hay escasez“, sostuvo la ministra de Economía, Christine Lagarde, a la radio RTL, antes de puntualizar que sólo el “2 por ciento de 3,000” gasolineras estaban sin combustible.
Sin embargo, periodistas de la AFP vieron en los suburbios de París estaciones de servicio cerradas, vigiladas por la Policía o con largas colas de automovilistas.
A su vez, el temor de que los principales aeropuertos de París, Roissy-Charles de Gaulle y Orly, pudieran quedarse sin combustible a partir del lunes se disipó.
El oleoducto que alimenta en queroseno a los aeropuertos de Roissy y Orly funciona de nuevo normalmente, dijo a la AFP Patrick Gandil, de la Dirección de la Aviación Civil francesa.
El viernes la Policía desalojó un puñado de los 220 depósitos de combustible que tiene Francia, que había sido bloqueados por manifestantes.
Las manifestaciones de este sábado arrancaron en Toulouse, Rennes y Bastia y siguieron en Marsella, Burdeos, Montpellier, Lille y Estrasburgo, aunque la principal manifestación fue por la tarde en París.
Los franceses rechazan una reforma que eleva de 60 a 62 años la edad mínima para jubilarse y de 65 a 67 para cobrar una jubilación completa.
“Trataremos de ir hasta el final porque es una reforma injusta”, afirmó Chantal, de 57 años, quien calcula que al cabo de más de 41 años de trabajo cobrará una jubilación de 950 euros, por debajo del salario mínimo en Francia. “Y encima tendré que trabajar un año y medio más de lo previsto, porque en principio debía jubilarme dentro de tres años”, agregó.
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