COPIAPO, CHILE/AGENCIAS
Estar durante casi 70 días atrapado en un mina fue “bien complicado”, contó ayer el minero Yonni Barrios al llegar a su casa, pocas horas después de ser rescatado tras la extraordinaria proeza que vivió con 32 “buenos compañeros” que gracias a “buena organización” lograron sobrevivir a 700 metros bajo la tierra.
“¿Te imaginás a 700 metros de profundidad? Fue muy terrible”, cuenta Barrios, de 50 años, ya instalado en su humilde vivienda. Este minero, que cumplió un papel clave de enfermero durante los días que estuvo atrapado en la mina San José debido a conocimientos básicos de medicina, volverá a la minería, pese a su “traumática experiencia”.
“Es difícil celebrar”, narra el minero, quien convivió durante 69 días con 32 compañeros bajo una extrema humedad y 30 grados Celsius de temperatura.
Él dice que fue Susana Valenzuela, su amante, su principal incentivo para salir adelante. Por muchas veces perdió “la fe”. “Varias veces perdí la esperanza. Pero uno tiene que tener siempre un incentivo para vivir, y ella fue mi incentivo“, murmuró.
Aunque Susana no fue la única que lo esperó tras esos largos días de encierro. A una distancia de casi 100 metros, Marta Salinas también esperaba por Barrios, con quien estuvo casada por 25 años.
Durante el tiempo que Barrios estuvo confinado en las profundidades de la mina, en la superficie del yacimiento se hizo famosa la disputa entre Susana y Marta. Barrios dio la prioridad a Susana, quien fue la que lo recibió tras su exitoso rescate. Aún así, Marta, lo esperaba desde su pequeño almacén de barrio y prepara un asado para compartir con otros vecinos. “Será cuando él quiera”, dijo.
“Él es un superhombre”, dijo Susana, una mujer conversadora y dicharachera, quien se definió además como ultra “coqueta”. Ella vive con Barrios desde hace casi dos años, pero él sigue casado con Marta Salinas. Pero esto a Susana no parece importarle, ya que ella también es casada. “Tampoco se puede casar conmigo, así lo quisiera”, reflexionó.
“Él nunca quiso separarse” legalmente, dice Marta, una mujer reflexiva y sosegada, quien contó que Susana la convocó al campamento Esperanza donde permanecieron los familiares esperando el rescate, al pie de la mina, para que él eligiera.
“Pero yo no tengo nada que rescatar de nuestro matrimonio. Hay que ser buena perdedora”, señaló Marta, cansada de cómo su historia íntima hizo tanto ruido en la televisión y la prensa.
Ahora ella quiere mudarse. Pero dice que él no la deja. Incluso durante los días que estuvo encerrado él le agradeció en varias oportunidades su apoyo. “Marta te doy las gracias por estar ahí apoyando, porque cuando yo no tengo dónde estar tú me recibes y ahora que estoy encerrado me estás esperando arriba”, le escribió en una carta Barrios.
Marta explica que Barrios es muy astuto. “No se quiere quedar sin pan ni pedazo”, dijo sobre él una vecina. A lo que Marta respondió que no volvería con Barrios. Los días que estuvo atrapado en la mina la hicieron “pensar mucho”. En medio de la conversación, sale Susana dando sonoras declaraciones a la televisión chilena.
Marta la miró silenciosa. Y de repente preguntó: ¿Qué tal encuentras tú a la Susana? Y su vecina la consoló: “Oye Marta, no hagas caso tú, todo esto es para la prensa”.
31 SALEN DEL HOSPITAL
Todos los mineros que fueron rescatados el miércoles pasado fueron dados de alta ayer del hospital de Copiapó donde eran revisados, salvo dos que fueron trasladados a otro centro asistencial para seguir tratamientos médicos menores.
“Ya fueron todos dados de alta excepto dos que fueron trasladados a las dependencias de la Asociación Chilena de Seguridad”, expresó la médica Paola Neuman, directora regional de salud de la región de Atacama, en rueda de prensa.
Neuman no reveló el nombre de los dos mineros trasladados, pero dijo que era para seguir un tratamiento dental en un caso y un síndrome vertiginoso, que causa mareos, en el otro.
Durante este viernes los mineros comenzaron a dejar el Hospital de Copiapó, hasta donde fueros trasladados tras su rescate el miércoles desde la mina San José, algunos de manera incógnita para evitar el acoso de la prensa. Un grupo lo hizo también en una caravana de vehículos en horas de la tarde.
El jueves los mineros Juan Illanes, Carlos Mamani y Edison Peña salieron del hospital y regresaron a sus casas. Illanes, Mamani y Peña fueron los tres primeros de los 33 en salir del hospital, y al llegar a sus viviendas eran esperados por sus familias emocionadas, rodeadas de sus vecinos entusiasmados por la fama mundial de que actualmente gozan tras su mediatizado rescate, así como por un tropel de periodistas.
Tras el apoteósico e impecable rescate de casi 22 horas que fue transmitido en vivo al mundo entero por varias cadenas de televisión, los 33 mineros convertidos en héroes nacionales intentan de a poco retomar su vida normal.
Los obreros se han encontrado al volver a la superficie con una mina de fama de la que quieren sacar partido el cine, la televisión y otras industrias e individuos. Además de estar vivos, un regalo que recibieron contra todo pronóstico, los mineros han recibido desde invitaciones a viajar a Grecia y Taiwán, hasta entradas para ver partidos en España y Reino Unido pasando por sumas de dinero, títulos honorarios y reconocimientos de todo tipo.
Mientras los mineros salían del hospital se conoció que otros cuatro obreros, esta vez de Ecuador, quedaron atrapados a 150 metros después de que se produjera un derrumbe en el interior de la mina situada en la provincia de El Oro, en el sur del país.
Las autoridades aún no han tenido contacto con los trabajadores Walter y Ángel Vera, Paúl Aguirre y Pedro Mendoza, quienes son buscados por medio centenar de rescatistas.
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