CORRESPONSAL/RIVAS
Los habitantes de la comunidad de Cintiope, en Altagracia, Isla de Ometepe, están preocupados por el incremento de los robos en el territorio insular, por ser uno de los lugares donde hasta el momento la delincuencia es baja.
Pero la preocupación ha comenzado a sentirse en los habitantes de Cintiope, donde sus habitantes aseguran que ya no pueden dejar sus casas solas porque son acechadas por jóvenes cuyas edades rondan entre los 13 y 20 años, indicó Félix Pedro Paizano, un vecino.
Actualmente los “amigos de lo ajeno” están arrasando con enseres domésticos de las casas que quedan solas, mientras sus moradores trabajan o andan haciendo mandados.
“También se roban los plátanos, animales domésticos y todo lo que encuentran en la casa, sólo aprovechan un descuido y se meten a robar, y aunque uno ponga la denuncia en la Policía, lo único que preguntan es si hay testigos”, comentó el poblador.
Justo Ramón Triguero, otro habitante de Cintiope, dijo que el pasado 4 de septiembre un sujeto le robó cinco láminas de zinc, y el 5 fue a poner la denuncia en la Policía. “Lo que hice fue ganarme un enemigo, porque ahora el sujeto donde me encuentra me insulta”, indicó.
Otro robo, que todavía le duele a los creyentes de Cintiope, es el de una campana de la Iglesia católica, la cual según Paisano, tenía muchos años.
Según él, los delincuentes de la zona, “motivados por el vicio y la droga, la vendieron para chatarra y la Policía nunca pudo investigar quién la robó”.
Paizano y Triguero no le echan toda la culpa a la Policía, pues aceptan que los padres de familia tienen responsabilidad en el cuido y educación de sus hijos. “Yo no entiendo cómo los padres de familia dejan que sus hijos de 13 y 20 años anden de vagos en las calles y no los pongan a estudiar o a trabajar”, sostuvo Triguero.
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