Edición Digital y AP
El minero Florencio Ávalos llegó hace unos momentos a la superficie de la mina San José, en medio del tañido de campanas y los gritos de euforia de familiares, amigos, rescatistas y curiosos concentrados en los alrededores del campamento Esperanza.
El presidente de Chile, Manuel Piñera, se encuentra en el lugar, donde recibió al primero de los 33 mineros que volverán hoy a la vida, tras 68 días atrapados a 700 metros de profundidad.
Ávalos, de 31 años, era esperado por su esposa y sus dos hijos.
El minero dejó al fondo de la mina a su hermano Renán y a su primo Osmán Araya, que serán rescatados en las próximas 24 o 48 horas.
El minero parecía en buenas condiciones cuando salió de la cápsula y caminó con paso firme para recibir los saludos, pero luego recibió instrucciones de tenderse en una camilla en la que fue llevado a una revisión médica, haciendo el gesto de «todo bien» con el pulgar hacia arriba.
En la superficie lo esperaban tras su ascenso de unos 15 minutos su s familiares. Su hijo lloraba a gritos. Ávalos abrazó primero al niño, luego a los rescatistas y al presidente Sebastián Piñera.
En cuanto emergió por el túnel, le colocaron gafas especiales para que sus ojos no se dañasen.
La cápsula que lo trajo de regreso volvía a descender por otro minero.
Ávalos fue elegido por un equipo de especialistas para ser el primero en dejar el socavón porque integra un reducido grupo de los más hábiles y tiene la tranquilidad necesaria para resistir el largo trayecto de 622 metros hacia la superficie.