Los resultados de la última encuesta de la firma M&R Consultores muestra a una población deprimida por la situación económica de Nicaragua, concuerdan el economista y catedrático Óscar Neira y el sociólogo Cirilo Otero.
El estudio revela que a corto y largo plazos los nicaragüenses tienen como principal meta alcanzar la estabilidad laboral y económica. Asimismo, el 63.7 por ciento de los consultados considera que los principales problemas del país son el desempleo y la pobreza, y como si esto fuera poco, un 50 por ciento de la muestra dice tener disposición a irse del país.
La encuesta se realizó entre el 19 y 26 de septiembre pasados mediante entrevistas cara a cara a 1,600 personas de todo el país. El margen de error estimado del estudio es de más o menos 2.5 por ciento, con un nivel de confianza del 95.5 por ciento.
Neira, quien es especialista en políticas macroeconómicas, explica que este estado de ánimo de la población en torno a la situación económica del país se debe a que “la reducción de la pobreza avanza a paso de tortuga, o no avanza”, y a eso se suma que el poco empleo que se genera es de baja calidad o informal.
- La encuesta de M&R revela que el 50 por ciento de la muestra de 1,600 personas indica que tiene disposición a dejar el país, principalmente adolescentes y jóvenes, sobre todo del área urbana.
El economista Óscar Neira señaló que la mayoría de estos posibles migrantes tienen un grado de escolaridad superior a la media nacional, lo cual es preocupante “porque por un lado el país forma recursos, pero esos recursos migran y el país se descapitaliza”.
Para mejorar esta situación, indica, se necesita mayor inversión, tanto nacional como extranjera, aunque para ello debe haber respeto a la ley y el orden, e instituciones públicas más sólidas.
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“Pese a que el gobierno actual ha destinado recursos para favorecer a segmentos de la población pobre, de preferencia partidarios del gobierno, esto no logra impactar en el grueso de la población de manera visible y hace que mucha de la intención, sobre todo de los jóvenes, sea irse del país”, afirma el economista.
SITUACIÓN NO CAMBIA
El sociólogo Cirilo Otero considera que es preocupante que a pesar del paso de los años, los principales problemas planteados por la población sean el desempleo y la pobreza, y son señalados por un alto porcentaje de los consultados.
El hecho que haya un segmento de la población que percibe mejoría en su condición económica durante el actual gobierno, explica Otero, se debe precisamente al estado de conformismo en que se ha visto sometida la población a causa de los niveles de pobreza.
“El nivel de pobreza al que hemos llegado ha provocado que la gente se esté conformando con menos cosas, la gente se siente satisfecha con obsequios pequeños, por ejemplo camisetas, gorras, alimentos, cosas básicas… Así es como la gente está sintiéndose agradecida, por el nivel de pobreza”, sostuvo.
Programas de vivienda y entregas de terrenos “están creando una sensación, entre la gente especialmente sandinista, que la cosa está mejor este año que el año anterior y que hace cinco años atrás”, indicó.
“La actitud del presidente Ortega y su grupo ha sido enviar recursos hacia esos sectores que están más deprimidos y que son adeptos, o que tienen posibilidades de ser adeptos, a la política del equipo de gobierno”, comentó.
El peligro de estas medidas, según el sociólogo, es que la “actitud populista genera un estado de acomodamiento y de esperar que le llegue el obsequio, la buena voluntad del Presidente”, lo cual provoca falta de ánimo o impulso para transformar la realidad.
FALTA MUCHO PARA EL CAMBIO
Neira es franco y dice que “tal como están las cosas ahorita, aún con los avances y mejoras que se han registrado, estamos muy largo de lograr un estado que nos permita mayor esperanza”.

El estado de ánimo de los nicaragüenses depende de satisfacer las necesidades más básicas, como el empleo, por lo cual, para cambiar el rumbo del país y la disposición de los nicaragüenses para el cambio, se requiere, especialmente, impulsar el crecimiento económico, destaca el economista.
Para ello, explica, se necesita esencialmente de mayor inversión y mejor eficiencia productiva, “donde tenemos un gran margen que mejorar”.
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