Al magistrado liberal Gabriel Rivera (a quien su ex colega Rafael Solís, cercano al presidente Daniel Ortega, le llamó públicamente “matón” para acallarlo) no le importa, al juzgar por sus declaraciones, legitimar con su regreso una Corte Suprema de Justicia (CSJ) controlada por la familia presidencial.
- Una fuente de la CSJ sostuvo que con la magistrada Alba Luz Ramos al mando habrá cambios a nivel interno.
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Para hoy está prevista una reunión en la Corte Suprema de Justicia (CSJ) donde cinco de seis magistrados liberales buscan reincorporarse a un tribunal que habían rechazado por servirle la candidatura presidencial a Ortega y permitir que 25 funcionarios continúen en sus puestos, pese a que se les venció el período. Entre ellos está el ex magistrado Solís, quien insultó a Rivera.
Después de varios meses de denuncias y amenazas de llevar su caso ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Rivera y sus colegas finalmente se dieron cuenta que “es una estrategia incorrecta”.
No le parece digno renunciar porque, según él, su salida haría feliz al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
“De ninguna manera estoy regresando por zancudo, por prebendas. Ése es un enfoque muy particular. Tengo la responsabilidad de decir que para estar llegando como baboso a estar haciendo nada en la CSJ, sin poder decir nada, entonces mejor renunciemos, ésa es la posición, eso haría feliz a ellos (FSLN)”, sostuvo Rivera ante las críticas que se le han hecho públicamente.
La presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Vilma Núñez, comparó a los liberales con los políticos que hacían pactos con Somoza a cambio de puestos en el Estado. Dijo que eran peores.
Rivera dice que no pueden seguir haciendo declaraciones líricas. El magistrado liberal, Edgard Navas decidió no comentar nada: “Si ya están diciendo esas cosas y ni siquiera hemos llegado, mejor no”, dijo.

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