Por Josué Bravo
CORRESPONSAL / COSTA RICA
El grupo de ambientalistas que se opone a la minería Crucitas, cumple su primer fin de semana de ayuno frente a Casa Presidencial costarricense, en medio del hostigamiento policial que les impide colocar casa de campaña para cubrirse incluso de la lluvia y a la vez amenaza con desalojarlos.
Son 12 personas, provenientes de comunidades vecinas a la mina y la zona central del país, coordinados por los movimientos Ni Una Sola Mina y el Frente Norte de Oposición a la Minería, quienes desde la 4 de la tarde del viernes se encuentran cerca de Casa Presidencial, en Zapote, San José.
Ellos están a la intemperie sobre bancas o en el suelo, con pancartas y mantas con leyendas contra la minería a cielo abierto. En la lucha no permanecen totalmente solo porque constantemente son visitados por múltiples personas que les llegan a dar aliento.
Exigen al gobierno que preside Laura Chinchilla, derogar el decreto ejecutivo del anterior gobierno que declaró de interés nacional a Crucitas, lo que permitió a la empresa Industrias Infinito talar bosque para continuar con sus obras.
De momento la minería está paralizada porque hay un juicio en el Tribunal Contencioso Administrativa, que su primera semana de debate terminó con una maratónica declaración de la ex regente del proyecto Sandra Arredondo, la madrugada del sábado.
Además de aguantar hambre, los ayunantes están expuestos al frío y el sol, porque la policía les impide levantar casas de campaña.
Al amanecer de ayer, durante la madrugada llovió y cuando intentaban levantar champas, policías llamaron a más oficiales incluido antimotines que desmontaron las tiendas. Activistas como Ana Hernández denuncian que los ayunantes son acosados constantemente con antimotines.
Janet Rojas, una de las personas que ayunan y originaria de una comunidad aledaña a la mina, dijo estar «molesta al ver como la policía nos sigue reprimiendo, igual que en las caminatas, reprimiendo cualquier forma de manifestación pacífica que nosotros hagamos».
«Estamos con el espíritu muy fortalecido porque siempre que estamos defendiendo la vida nos anima el espíritu», pero no omitió en decir que hay momentos de tención porque mientras descansan sentados o duermen, de repente aparecen los policías a intimidarlos.
Otro de los que ayunan es Lorenzo Cambronero, quien dijo que en la primera noche la policía intentó desalojarlos en tres ocasiones.
«Aquí solo somos doce personas que estamos en el ayuno y otro poco que nos acompañan. No encuentro razón en que se haga un operativo tan grande por parte del gobierno. Eso me deja claro que hay mano de la empresa Crucitas, quizás presionando al gobierno para que no sea vista esta representación popular que esta en contra», añadió.