Las familias que estaban albergadas en el antiguo Centro de Salud Yolanda Mayorga, en Tipitapa, fueron trasladadas hacia una bodega que ahora funcionará como nuevo albergue. LA PRENSA/ R. ORTEGA.

Reubican a refugiados

Más de mil 200 evacuados de La Bocana y de otros barrios costeros en Tipitapa fueron trasladados de unos ocho albergues, en los que ya llevaban varias semanas, hasta dos bodegas recién acondicionadas dentro del mismo municipio.

Por Anne Pérez y Wilder Pérez R.

Más de mil 200 evacuados de La Bocana y de otros barrios costeros en Tipitapa fueron trasladados de unos ocho albergues, en los que ya llevaban varias semanas, hasta dos bodegas recién acondicionadas dentro del mismo municipio.

“Tenemos que tener albergues de reserva, por eso es el cambio. Para que a la hora que se nos presente otra emergencia y debamos evacuar sitios en el casco urbano o de las comunidades (de Tipitapa), estos albergues que hemos desocupado estén de reserva para que sean ocupados nuevamente”, dijo el teniente coronel Juan Ramón Gómez, jefe de territorio para la emergencia en Tipitapa.

Muchos de los evacuados tenían un mes en los albergues, pero desde inicios de esta semana debieron ser reubicados en las dos bodegas de las zonas francas, en las cercanías de la Tipitapa Power Company.

“Estábamos bien allá (en la iglesia apostólica La Fe en Cristo) pero ahora nos toca estar aquí y no sabemos por cuánto tiempo”, contó Gerzán Munguía, uno de los refugiados.

Las medidas del cambio fueron tomadas luego de que el río Tipitapa registrara un incremento superior al ocurrido en 1998, con el Mitch. El desborde del río mantiene anegada hasta las instalaciones de la municipalidad.

Hasta el momento, los datos oficiales en Tipitapa registran que mil 267 personas se mantienen albergadas, mientras otras 571 personas se autoevacuaron de las orillas del Tipitapa y ahora permanecen en “casas solidarias” de vecinos y familiares.

En total, hasta ayer al mediodía, la crecida del Xolotlán y el incremento en el caudal del río Tipitapa han afectado de manera directa a mil 571 personas en Tipitapa.

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La infraestructura vial de Managua ha sido fuertemente afectada por las lluvias de la época.

En el sector de la Estatua de Montoya hay unos seis “cráteres” ubicados justo en el semáforo que colinda con ese monumento.

Aunque la situación ocasiona un grave estancamiento vial, las autoridades municipales aún no reaccionan ante este problema.

De acuerdo con las declaraciones públicas de la Alcaldesa designada en Managua, Daysi Torres, la municipalidad entrará en una fase de reparación de vías una vez que concluya el invierno.

Sin embargo, la capacidad de la municipalidad se ve bastante reducida en comparación con el daño real en las carreteras y caminos dentro del municipio.

Hace algunos días, el secretario general de la Alcaldía capitalina, Fidel Moreno, admitió que casi 300 kilómetros de la red vial de Managua están en pésimo estado.

Como medidas de emergencia, el Concejo de Managua aprobó una reforma presupuestaria para destinar más de 15 millones de córdobas en obras de infraestructura que colapsaron.

Dentro de los proyectos a ejecutar este año se encuentra el sector de la entrada a Praderas del Doral.

En esta zona, hay unos diez mil capitalinos afectados por el mal estado de la vía, que podrían quedar incomunicados si no se aplican las medidas correctivas.

La comuna también destinará un monto presupuestario para reparar las vías de acceso a las comunidades de Pochocuape y San Isidro, de acuerdo con la propuesta de reforma presupuestaria que ya cuenta con el visto bueno del Concejo de Managua.

Sin embargo, obras como el sellado de baches en la entrada principal del barrio Laureles Sur, del Distrito Siete, de Managua, seguirán esperando.

Según los pobladores de la zona, los baches de este sitio miden más de ocho metros de ancho. No obstante, el delegado distrital, Jason Toruño, aseguró que será hasta el próximo año cuando se ejecuten las obras de reparación.

La razón, según dijo, es que con las lluvias hay muchas dificultades en la ejecución de obras de infraestructura.

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DAÑOS PUEDEN SER MÁS GRAVES

La actitud del Gobierno, de entregar la información sobre las lluvias a cuentagotas, podría estar ocultando algunas situaciones de emergencia más delicadas de las que se saben hasta ahora.

Así lo deja en evidencia un reporte del Centro Humboldt, sobre la situación que se vive a causa de las lluvias en La Concordia, San Rafael del Norte y San Sebastián de Yalí.

Se trata de detalles que ninguna institución del Gobierno refleja, como los desbordes de ríos y quebradas en La Concordia, donde 236 familias fueron evacuadas hacia escuelas, sin las condiciones que tienen los refugiados de Managua, además no hay acceso a comunidades como Campo Azul, Yupalí, La Laguna 1 y La Laguna 2.

En San Rafael del Norte las lluvias destruyeron 55 kilómetros de caminos. La Alcaldía reparó dos caminos socavados en la zona montañosa, invirtiendo unos 30,000 córdobas, pero el trabajo está en riesgo porque los puentes de Las Lajas y La Canasta corren el peligro de quedar en el aire.

En la comunidad de Providencia se hundió un área aproximada de tres cuartos de manzana, dejando aislada a una escuela y una casa que también se está hundiendo.

La comunidad La Naranja está incomunicada porque un deslizamiento de tierra hizo desaparecer el camino y destruyó un puente. También se reportó un deslave de 400 metros en el cerro Las Pilas.

Un puente peatonal dejó incomunicada a Namanji porque las corrientes del río Viejo se lo llevaron. Los cultivos cercanos están siendo afectados. Los niños de Sacaclí corren peligro en la escuela porque el río los alcanza estando en clases. En El Diamante, 57 casas están bajo amenaza de deslizamientos de tierra, aparte sus dueños perdieron los cultivos de malanga.

En San Sebastián de Yalí nueve comunidades están aisladas desde agosto por la destrucción de puentes que las comunicaban.

En Veracruz un deslave acabó con cultivos de café y plátanos, lo que ha perjudicado mucho a sus dueños. Toda esta destrucción se está dando a pesar de que el sol ha predominado sobre cielos nacionales a lo largo de la semana.

LAGO IGUAL Y VIENTOS DE PELIGRO

Un reflejo de esto es que el nivel del lago Xolotlán se ha mantenido en 42.73 centímetros en los últimos tres días. Aún así, las evacuaciones continúan en algunos sitios de Managua, Tipitapa y San Francisco Libre.

Sólo en Managua, la cifra de evacuados supera los cinco mil, en 16 albergues que ya están casi en toda su capacidad. Precisamente por esa emergencia, el Gobierno dijo a inicios de esta semana que contempla la posibilidad de que los próximos evacuados sean albergados en carpas acondicionadas.

A nivel nacional, la cifra de refugiados supera los diez mil.

De acuerdo con los datos del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), la “escampada” se debe a la presencia de un anticiclón sobre el territorio nacional. Este fenómeno es aire seco que impide el paso de nubes de tormenta.

El anticiclón trae cielos soleados, pero también vientos rápidos, que según Salvadora Martínez, directora de Meteorología Sinóptica del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), se están rozando con el centro de bajas presiones que hay en el Mar Caribe, provocando rachas de 50 kilómetros por hora.

Por esta razón, el Instituto Nicaragüense de Aeronáutica Civil (INAC) ordenó ayer cerrar los aeropuertos de la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN), afectando de esta manera Bilwi, Waspam, Rosita, Siuna y Bonanza.

El INAC también orientó a todos los vuelos nacionales reportar cualquier tipo de incidencia. El Ineter emitió recomendaciones de precaución para la navegación marítima del Caribe, ya que se reportaron olas de hasta tres metros de altura.

Las últimas afectaciones provocadas por las lluvias también han incidido en la ejecución del millonario proyecto de desarrollo integral en Acahualinca.

Una de las áreas más afectadas —según confirmó el jefe de la cooperación española, José Manuel Mariscal— es la zona donde se construirán unas 258 viviendas para las familias que habitan dentro del vertedero.

El avance del lago Xolotlán también ha provocado socavamiento en el terreno dentro del vertedero que ya estaba siendo sellado y reforestado.

Las familias que estaban albergadas en el antiguo Centro de Salud Yolanda Mayorga, en Tipitapa, fueron trasladadas hacia una bodega que ahora funcionará como nuevo albergue. LA PRENSA/ R. ORTEGA.

Como medidas de mitigación, las empresas que trabajan en la zona debieron colocar un muro de piedras para retener la agresividad del Xolotlán. Además sacos de arena y plástico fueron colocados a las orillas de los cerros sellados, para evitar derrumbes en el área.

A pesar de los problemas, la cooperación española asegura que no la obra no reflejará mayor atraso.

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