Una excavadora mezcla las aguas del río Marcal para evitar que continúe la contaminación con el lodo tóxico. LA PRENSA/AFP/ATTILA KISBENEDEK

Lodo tóxico llega al Danubio

El vertido de lodo altamente tóxico que ha devastado el oeste de Hungría llegó ayer al Danubio, el segundo río más largo de Europa, pero su capacidad contaminante se ha reducido sustancialmente. “Las consecuencias para el Danubio van a ser limitadas”, explicó Philip Weller, secretario ejecutivo de la Comisión Internacional para la Protección del Danubio (ICPDR, sus siglas en inglés).

 

KOLONTÁR/EFE

El vertido de lodo altamente tóxico que ha devastado el oeste de Hungría llegó ayer al Danubio, el segundo río más largo de Europa, pero su capacidad contaminante se ha reducido sustancialmente. “Las consecuencias para el Danubio van a ser limitadas”, explicó Philip Weller, secretario ejecutivo de la Comisión Internacional para la Protección del Danubio (ICPDR, sus siglas en inglés).

Los análisis de PH (medida de acidez o alcalinidad) del agua contaminada que ha llegado al Danubio mostraban un nivel de 9, muy por debajo de los resultados del miércoles el río Marcal, con un índice de 13, que ha causado la muerte de toda la vida acuática en un tramo de unos 40 kilómetros. Pese a la reducción de la acidez a niveles más tolerables, se han registrado ya las primeras muertes de peces por la contaminación en el Danubio, aunque en zonas muy limitadas.

En los últimos días se han arrojado más de 500 toneladas de yeso y ácidos en los ríos Marcal, Raba y Mosoni-Duna, afluentes del Danubio, para tratar de rebajar la alcalinidad de las aguas.

Los expertos consultados también confían en que la disolución del lodo sea mucho más rápida en el Danubio, al ser un río mucho más caudaloso que los afectados hasta ahora.

El vertido, el pasado lunes, de lodos saturados de metales pesados de la empresa de aluminio MAL ha anegado alrededor de 40 kilómetros cuadrados, en los que viven 7,000 personas, y causó la muerte de cuatro personas y alrededor de 150 heridos. Las organizaciones ecologistas han definido lo sucedido como uno de los peores desastres ecológicos ocurridos en Europa en los últimos 20 años, y temen que las consecuencias se dejen sentir en la flora y la fauna de las regiones afectadas durante años.

Las autoridades húngaras han iniciado una investigación para depurar posibles responsabilidades de la empresa dueña de la balsa de almacenamiento que ocasionó el desastre.

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