La buena educación

Hace poco estuve en una reflexión sobre los factores que hacen exitosa una empresa. Se mencionaba como elementos críticos la combinación de tres fundamentales, todos ligados a la gestión directiva de la empresa.

Educación financiera

Hace poco estuve en una reflexión sobre los factores que hacen exitosa una empresa. Se mencionaba como elementos críticos la combinación de tres fundamentales, todos ligados a la gestión directiva de la empresa.

El primero es una misión fuerte. Un alto grado de compromiso de los directivos con estar permanentemente recordando a toda la organización, y en especial a sus gerentes, la razón principal por la cual fue creada la empresa: para qué estamos aquí y qué valor queremos crear, para qué clientes.

El segundo factor lo constituye un equipo directivo fuerte, combinado con un equipo gerencial fuerte. Nótese que se menciona la palabra “equipo”. No se habla de líderes individuales, como un presidente de directorio fuerte o un gerente general fuerte; sino de un equipo directivo y gerencial competente y comprometido con los valores de la empresa.

Si bien en sus inicios normalmente existe un liderazgo fuerte concentrado en una persona (empresario), conforme la misma va creciendo, es necesario primero manejar el arte de la delegación y poco a poco ir abriendo y dejando espacios a otros talentos, necesarios para el crecimiento.

El tercer elemento lo constituye la comunicación intensiva. Es decir, el convencimiento de los directivos y de los gerentes de que hay que estar cerca de la gente, tanto de los empleados como de los clientes, preguntando permanentemente si están encontrando en la empresa aquellos valores y beneficios por los cuales se creó la misma.

La excesiva concentración de poder en la toma de decisiones puede limitar el crecimiento de la organización, ya que es virtualmente imposible que una sola persona tenga todo el conocimiento de lo que está pasando en su empresa y su entorno.

Una buena gestión directiva no se limita al grupo gerencial, un factor común en las empresas de alto rendimiento es la identificación y el alto grado de compromiso de todos los empleados con su institución.

La identificación se da cuando los empleados sienten que están haciendo algo de valor por la sociedad y sus clientes, y saben que sus opiniones y las de sus clientes se escuchan y toman en cuenta en las decisiones.

Detrás de esa alta identificación con los valores y el sentido de misión está en esencia un proceso educativo que se trabaja primero en los corazones y después en la mente de cada persona que se vincula o trabaja con la empresa.

El proceso educativo debe ser periódicamente reforzado por los directores, quienes recuerdan al equipo gerencial la importancia de brindar valor a sus clientes, su comunidad y su empresa.

Esa “buena educación”, comprometida con crear procesos de cambio de actitud y comportamiento, es el motor básico del éxito empresarial.

La “buena educación” afecta e infecta cada “corazón y célula neuronal” de la organización. Busca crear permanentemente procesos de innovación basados en la demanda real de los clientes y los empleados en un círculo virtuoso de preguntar, adaptar o innovar y volver a preguntar.

Si queremos que la empresa, en la que estamos o pensamos crear, crezca con calidad, tenemos que asegurarnos de incluir en el corazón y mente de las personas esa “buena educación”, comprometida con nuestros valores y con el beneficio que queremos dejar a la sociedad.

El autor es director de Promifin, programa financiado por la Cooperación Suiza en América Central.

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