Los días parecen eternos en Quebrada Seca, un pequeño pueblo de San Isidro, Matagalpa, donde Vicente López batalla a diario contra el cáncer, esperando que sólo Dios lo cure para tener unos años más de vida.
La noche del jueves fue llevado nuevamente de emergencia al Hospital Militar, la enfermedad lo afecta cada vez más y los médicos no dan muchas esperanzas.
La madrugada del jueves, López regresó a San Isidro, donde, el que es considerado mejor catcher de la historia del beisbol nicaragüense, quería pasar sus últimos días de vida.
“Vicente está muy grave, más delgado, la enfermedad lo tiene así, pero sigue allí como si no quiere irse”, explicó su esposa Gregoria.
Vicente ha batallado con el cáncer desde hace meses y a pesar de las atenciones médicas, no muestra signos de progresos. Es lamentable decir que podría estar viviendo sus últimos días de vida.
“Dios quiera que no sea así. Él es muy fuerte y pese a los dolores que tiene y su débil salud, esperamos que no sea su tiempo de partir”, dijo una afligida esposa, quien no se ha alejado de su compañero.
López, el legendario catcher que hizo reír, llorar de emoción con cada uno de sus batazos, atrapadas, triunfos en el beisbol nacional, espera sólo el milagro de Dios que le pueda regresar aliento de vida.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 B