Los procesos de integración de la Unión Europea (EU) y de Centroamérica iniciaron al mismo tiempo, en 1952, pero la evolución de la UE ha sido más lineal y ha ido avanzando y profundizando más que la región centroamericana.
“En Centroamérica han tenido muchos altibajos, mientras que en la UE ha habido un liderazgo, de una serie de líderes europeos que han tenido la visión de que avanzando juntos todos ganaban y que el proceso de integración es a largo plazo; y en Centroamérica la historia ha sido más complicada, pero además los líderes han estado más centrados en visiones de corto plazo”, explicó Pedro Caldentey, coautor del libro El SICA y la UE: La integración regional en una perspectiva comparada .
Caldentey señaló que el caso de Honduras es un problema para la integración del área, porque durante unos meses no participó en el proceso y luego, cuando los demás países lo aceptaron, Nicaragua tiene sus reservas.
“En el proceso de integración, que falte uno de los países es problema, atrasa el proceso, porque las decisiones se toman por consenso”, afirmó Caldentey.
Señaló que Nicaragua tiene una posición sobre el desarrollo de la región distinta a la de sus socios, y en un mecanismo de integración debe haber un acuerdo común.
Dijo que Nicaragua bien podría participar en el Alba (Alternativa Bolivariana para las Américas) y en el SICA (Sistema de Integración Centroamericana), porque no son procesos incompatibles.
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