CORRESPONSAL/CARAZO
Miembros y simpatizantes del colectivo de mujeres Itza realizaron la mañana de ayer una protesta contra la impunidad con que actúan muchos violadores de niñas y adolescentes del municipio de Diriamba, debido a que la mayoría de los casos se mantienen reprogramados y otros continúan en el juzgado desde hace más de dos años, sin respuesta alguna.
Según Gloria Palacio, responsable de divulgación del colectivo de mujeres Itza, hasta la fecha se registran 14 casos de violaciones sexuales en el municipio de Diriamba, entre las edades de 11 y 16 años.
“Es una situación que no podemos aguantar más, hoy venimos a gritar, a denunciar que no haya más impunidad como sucede en la mayoría de los casos, donde los agresores por influencias partidarias o económicas chantajean a los jueces, nosotros consideramos que la vida de las niñas, adolescentes y mujeres no se negocia, no se vende, no debe existir corrupción, por esa razón hoy estamos protestando”, afirmó Palacio.
Existe una retardación en la justicia, lo cual es una réplica de lo que sucede a nivel nacional.
CÓDIGO OLVIDADO
“Las autoridades judiciales no le están dando el respeto que merece el Código de la Niñez y la Adolescencia, de apresurar los casos cuando se trata de abusos sexuales, podemos ver que Nicaragua a nivel internacional fue reprobada en materia de Derechos Humanos, eso es una realidad”, señaló Palacio.
Las mujeres del colectivo, en conjunto con los familiares de algunas víctimas de abusos, se mantuvieron toda la mañana en las afueras del Juzgado del Distrito Penal de Diriamba, donde se realizaba ayer el juicio reprogramado desde hace dos años de una menor abusada por su propio padrastro.
Por otra parte Jacqueline Mojica, quien participó en la demostración del grupo Itza, exige que se haga justicia en el caso de su sobrina, una menor de edad, la cual fue presuntamente abusada sexualmente por su padrastro Mauricio Javier Chávez, de 33 años.
El caso fue denunciado el 7 de noviembre del 2008, pero hasta el momento continúa en proceso.
Mojica expresó que el abusador convivía con su hermana y que durante los momentos libres aprovechaba para abusar de la adolescente de 13 años, durante un mes, hasta que la madre de la menor lo descubrió y denunció el caso ante la Policía.
Este hecho ocurrió en el barrio Berlín, de Diriamba.
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