Dos aulas de clases multigrado en mal estado conforman la escuela Carlos Fonseca Amador, en el barrio Motastepe, en la zona 13 del municipio de Ciudad Sandino
El centro escolar donde reciben clases unos 170 niños del primero hasta el cuarto grado es un anexo del colegio Trinidad de Cuajachillo, a unos dos kilómetros de ese lugar, en la comarca de ese mismo nombre.
Entre los principales problemas de ese colegio en estado de deterioro progresivo está la falta de servicios básicos como agua y luz, los servicios higiénicos, así como la carencia de un muro perimetral para la protección de los niños.
“Acá tenemos una pulpería en frente y tenemos que estar muy al pendiente de los niños. Pasan muchos camiones repartidores de productos y tenemos que andar detrás de ellos (los estudiantes) para evitar una desgracia”, señaló Claudia Patricia Velázquez, maestra del cuarto grado de primaria.
Además, el centro escolar, que surgió hace tres años como una alternativa para los padres de familia que no quieren mandar a sus hijos a estudiar en una zona más alejada, sólo cuenta con dos aulas y cuatro maestras que imparten clases hasta el cuarto grado de primaria.
Sin embargo, cuando los estudiantes deben pasar al quinto grado de primaria los padres se ven obligados a mandar a sus hijos al centro escolar más cercano, ubicado a unos dos kilómetros del barrio Motastepe.
“Se trabaja con las últimas aquí. No tenemos escritorios, muebles, no tenemos dónde guardar los materiales didácticos”, indicó Velázquez.
“Mis hijos estudiaron en ese centro, pero ahora tuve que ponerlos en el de Cuajachillo. Mis tres hijos se van a pie al colegio, es bien peligroso, pero no tengo para mandarlos en caponeras (mototaxis)”, advirtió la señora Sandra Granera.
Eso mismo refirió Urania Urbina, madre de un escolar y quien prefiere que su hijo vaya a estudiar más lejos para recibir “una mejor educación”, a pesar del riesgo que representa, así como el mal estado de ese camino en período lluvioso.
“Este colegio no presta las condiciones. Me parece que es una educación informal la que brindan. Mi hijo tiene siete años y lo mando solo al colegio. Cuando puedo lo mando en mototaxi y cuando no, se va a pie”, lamentó la joven madre.
En el colegio Trinidad de Cuajachillo donde acuden más de 700 niños y jóvenes, según Carmen Herrera, directora del colegio, carecen de las condiciones adecuadas para la enseñanza. “Nuestras instalaciones ya están bastante deterioradas. Aquí vienen los estudiantes del barrio Motastepe, Bello Amanecer y de las comarcas Cuajachillo I y II”, señaló.
La enseñanza cubre hasta el tercer año de la secundaria. “El problema es que el Mined siempre dice que no hay maestros, no hay presupuesto. Aquí no hay un supervisor, ni un subdirector, soy sola. Todos los colegios por pequeños que sean tienen un subdirector, pero aquí ni eso”, agregó Herrera.
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