PARÍS/AFP
Entre la sobriedad de Céline y la extravagancia de John Galliano, los desfiles del domingo para la Semana de la Moda de París marcaron un contraste absoluto, antes de concluir con el ambiente oscuro de las propuestas de Givenchy.
John Galliano presentó un lujoso desfile para la próxima temporada de primavera-verano en la Ópera Cómica, inspirado en la musa María Lani, quien posó para tantos pintores de los años 1920, entre ellos Modigliani. El costurero británico quiso que cada modelo fuera “tan individual como un retrato”, gracias a una multitud de sombreros, pañuelos de gitanas y cuellos de piel, ante la atenta mirada de Janet Jackson, sentada en primera fila.
Las modelos, con maquillaje exagerado, lucían vestidos ligeros con volantes a veces asimétricos, con telas frágiles y a menudo transparentes, y otras desfilaban con pantalones extremadamente amplios. Abundaba el rosa y el naranja, aunque también aparecían estampados de mariposas sobre un vestido o una chaqueta transparente.
Para la noche, Galliano apostó por vestidos con cristales o puntos dorados, la mayoría de color blanco, para los que ha sido necesario un impresionante trabajo artesanal.
Los aplausos y los gritos de alegría y efervescencia acogieron el desfile de Céline (del grupo LVMH), para el que la estilista Phoebe Philo creó una tercera colección sobria, elegante y sofisticada.
En las pasarelas aparecían las prendas de cuero color caramelo y elegantes pantalones fluidos de seda blanco marfil, “inspirados en pañuelos”, según confesó la estilista, con una franja azul marino y verde vivo en la cintura y el costado, como un smoking.
Lilly Allen, Courtney Love, Justin Timberlake y Liv Tyler, son algunos de los espectadores del desfile, en el que el diseñador multiplicó las superposiciones de faldas cortas con pantalones, el todo cubierto por faldones transparentes.
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