WASHINGTON/AFP
- El Presidente de Guatemala, Álvaro Colom, calificó ayer los experimentos como “un delito de lesa humanidad” y no descartó la posibilidad de hacer una denuncia.
Francis Collins, actual director de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, en inglés), el organismo estadounidense que financió el estudio, calificó el hecho como un “atroz ejemplo en un oscuro capítulo de la historia de la medicina”.
El senador Robert Menéndez, miembro del caucus hispano del Congreso, calificó a su vez los experimentos como uno de los “momentos más oscuros” de la historia estadounidense.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) lamentó ayer los experimentos y ofreció “cooperar plenamente” para investigar lo sucedido.
Asimismo, este organismo llamó a “garantizar que nunca se permita nuevamente que violaciones de la ética como éstas tengan lugar en nombre de la salud pública”.
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Estados Unidos pidió disculpas ayer por financiar un estudio hace 60 años en el que cientos de guatemaltecos fueron infectados con sífilis y gonorrea sin su consentimiento. El estudio, realizado entre 1946 y 1948 en Guatemala, era “claramente falto de ética” y “condenable”, informaron en un comunicado la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, y la secretaria de Salud, Kathleen Sebelius, quienes se disculparon con “todos los individuos que fueron afectados por estas repugnantes prácticas investigativas”.
Ayer en la tarde, el presidente Barack Obama llamó a su par de Guatemala, Álvaro Colom, para expresarle sus disculpas y reafirmarle el “compromiso inquebrantable de Estados Unidos de asegurar que todos los estudios médicos actuales cumplen con los parámetros éticos y legales”, informó la Casa Blanca.
Los investigadores que realizaron aquel estudio involucraron poblaciones vulnerables, entre ellas enfermos mentales, y no les informaron respecto del trabajo. Los participantes fueron alentados además a contagiar enfermedades venéreas a otros y algunos de los que contrajeron sífilis luego no fueron tratados.
El estudio, que nunca fue publicado, salió a la luz este año cuando la profesora Susan Reverby, de Wellesley College, tropezó con documentos que comentaban los ensayos con guatemaltecos, dirigidos por el médico de salud pública estadounidense John Cutler.
El experimento fue financiado con una beca por los Institutos Nacionales de Salud, de Estados Unidos (NIH) y la Oficina Sanitaria Panamericana que luego se convirtió en la Organización Panamericana de la Salud y su objetivo era investigar nuevas formas de prevenir enfermedades venéreas. Cutler y sus colegas pretendían descubrir si la penicilina, relativamente nueva en los años cuarenta, podía ser usada para tratar esos males.
Unas 1,500 personas formaron parte del estudio y al menos un paciente murió, aunque no está claro si a causa de los experimentos.
Los primeros experimentos en Guatemala, durante la Presidencia de Juan José Arévalo, consistieron en inocular sífilis o gonorrea a prostitutas, a las que permitieron luego que tuvieran relaciones sexuales sin protección con soldados o prisioneros.
En una segunda fase, “cuando algunos de estos hombres se contagiaron, el enfoque de la investigación cambió y se pasó a inocular directamente a soldados, prisioneros y pacientes de hospitales psiquiátricos”, según documentos del estudio.
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