Federico Dueñas de la Peña

Chávez; ¿ganar perdiendo?

El compañero Hugo Chávez no pudo, ni con los románticos consejos de Fidel, cumplir su promesa de aniquilar a la derecha opositora imperialista en estas últimas elecciones. Tampoco podrá tildarlos de ser una fantasmagórica minoría insignificante y saboteadora, pues desde el 26 de septiembre ante las urnas, oficialmente ya hay peso, nuevamente hay contraparte en la Asamblea Nacional venezolana.

¡La democracia se asoma, “pana”! Chávez no podrá emitir mas leyes autocráticamente, como lo hizo durante los últimos largos cinco años con el contubernio de una Asamblea Nacional chavista servil. Ahora corresponderá a una oposición, aun no consolidada, respetar a la bancada chavista en el entendido que está ahora representa apenas unos puntos menos que la mitad de los venezolanos de cara al porvenir.

El júbilo opositor es el producto de un feroz triunfo, venciendo al ventajismo oficial tolerado por el CNE y por los otros poderes del aparato estatal. No se ganaron la mayoría de los escaños, pero se obtuvo en conteos iniciales el 52 por ciento de los sufragios, porque el régimen chavista diseñó y aplicó un sucio sistema de valorizar los votos, pero resultó evidente mediante el sufragio efectivo que Chávez ya no goza de popularidad ante “las masas” que el suponía tener bajo su control y poder.

Hay que felicitar a los opositores porque los partidos políticos agrupados en la Mesa de Unidad Democrática, fueron capaces de deponer intereses y lograron aglutinar al electorado de la alternativa democrática. Es un hecho de que sí hay salida electoral cuando se cuenta con electores organizados para defender el voto de cara al interior del país y hacia el extranjero, avalados por observadores locales e internacionales honestos y objetivos. Los “ingenuos” seguidores de Chávez son casi la mitad de los ciudadanos, los cuales merecen respeto a excepción de aquellos que ocupan los poderes del Estado y a los negociantes corruptos enriquecidos a la sombra del chavismo, sino a esos venezolanos que todavía mantienen la esperanza en alguien a quien sienten cercano. No es cierto que todavía muchos apoyen al teniente coronel por interés pecuniario, supongo que lo hacen porque el carismático líder les habla en un lenguaje que les suena amigable y porque mantiene una relación emocional que lamentablemente Chávez no ha aprovechado de manera positiva. Habrá que deponer las descalificaciones y hacer esfuerzos por sinceros acercamientos reconciliatorios. La tarea no ha concluido, más bien ahora hay que “marchar cuesta arriba”. Chávez con dominio absoluto de la Asamblea Nacional, aun puede emitir leyes y “candados” que le permitan legalmente (aunque inmoralmente) permanecer en el poder hasta el 2018, como ya lo ha declarado, saboteando las inminentes elecciones presidenciales, de gobernadores y alcaldes en el 2012. Para ganarlas con limpieza los opositores deben corregir fallas en la selección de candidatos para darle paso a las nuevas generaciones de hombres y mujeres que han demostrado cualidades.

También es necesario establecer una estructura electoral permanente y confiable que aproveche la experiencia y vocación de servicio de Esdata y de Súmate. Además, los partidos que obtuvieron una votación poco significativa deberán fusionarse con los más grandes y aquellos que, con razón o sin ella, rompieron la unidad tendrán que hacer un “mea culpa” y no volver a incurrir en ese error divisionista en la lucha contra el totalitarismo bolivariano socialista chavista. Son vitales tareas pendientes para garantizar libertad, democracia y respeto a los derechos humanos que heredaran a las futuras generaciones. ¡Cuánto tenemos que aprender de Venezuela en tan poco tiempo!

El autor es politólogo.

Opinión Hugo Chávez archivo
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